Acompáñenme a conocer Puno, el Lago Titicaca, las islas de los Uros y la famosa isla de Taquile habitada por descendientes de los Incas. En estos lugares descubrí y me enfrenté a tantas cosas que me sorprendieron…..

 

Capítulo 5

Las Chulpas de Sillustani, el Lago Titicaca, las islas de los Uros y   la llegada a la isla de Taquile…

 

Félix, nuestro guía, nos recibió muy amablemente en el aeropuerto de Juliaca. 

Salimos cada quien arrastrando su maleta y listos para iniciar una nueva aventura. 

 

Ya estaba esperándonos el chofer en una camioneta blanca y después de subir nuestro equipaje a la cajuela iniciamos nuestro trayecto rumbo a las Chulpas de Sillustani. 

Atravesamos Juliaca y traté de absorber, casi sin parpadear todas las imágenes de esta población. Me llamaron la atención los sombreros tipo bombín que utilizan las mujeres locales. Estos sombreros son muy pequeños y  me parecía  que nada tenían que ver con sus trajes típicos. Le pregunté a Félix sobre el origen de estos bombines e inmediatamente me contestó que  eran de origen inglés, y que eran los sombreros que usaban los ingleses en la época en la que  habían llegado a construir el ferrocarril  y que por algún extraño motivo primero los habían heredado y usado los hombres locales y después las mujeres los habían incorporado a su vestimenta. 

 

Durante todo el trayecto, Félix nos fue narrando la historia y costumbres de esta zona de Perú. Me encantó el orgullo y la pasión con la que nos compartió sus conocimientos y el  amor por su tierra.

 

Más o menos a la mitad del camino entre Juliaca y Puno, están las Chulpas de Sillustani. Nuestro chofer se desvió de la carretera principal para tomar una pequeña que nos llevaría directamente a este santuario.

En el camino vimos una que otra construcción de adobe en donde vive la gente local y muchas llamas, alpacas y borregos.

La temperatura del lugar era de alrededor de 15 grados centígrados, la cual para ellos es muy alta y calurosa, ya que durante su invierno, en los meses de julio y agosto llegan a estar hasta en 15 grados bajo cero. Realmente helado.

 

La camioneta nos dejó en el estacionamiento e iniciamos nuestra caminata de subida pasando por un camino peatonal rodeado de puestos en donde mujeres locales vendían suéteres, bufandas, guantes y muchas otras cosas hechas con el pelo de alpacas.

 

No había más turistas. Por algún motivo casi estábamos solos en este lugar. 

Mientras íbamos subiendo Félix nos iba explicando las construcciones funerarias, los animales sagrados y las creencias del pueblo Inca.

 

Durante la caminata, mi hijo me mencionó que le dolía mucho la cabeza y le costaba un poco de trabajo respirar. Yo no tenía dolor de cabeza aunque si una sensación extraña, resultado de la altura de más de 4000 metros sobre el nivel del mar al que se encuentra este lugar.

 

No hicimos mucho caso  a lo que sentíamos pues sabíamos que nos llevaría un poco de tiempo adaptarnos a la altura y que llegando al hotel nos darían el famoso “té de coca” que nos ayudaría a tolerar la altura sin mayor problema.

 

Mientras subíamos a las Chulpas e íbamos escuchando las explicaciones de Félix, encontramos en el camino a una alpaca bebé amarrada del cuello a un poste y sin nadie que la estuviera vigilando.

No pude resistirme en correr a verla. Primero pensé que era un perrito o un borreguito, pero cuando llegué hasta ella, quedé maravillada al encontrarme con este bebé alpaca, que según Félix no tenía más de 3 días de nacido.

 

Lo abracé y la sensación fue maravillosa. De verdad, el encuentro con este bebe fue uno de los momentos mágicos de nuestro viaje. Andrés corrió tras de mi mientras dejábamos al pobre Félix hablando solo, pero no pudimos resistirnos para abrazar y fotografiar a esta belleza que yo bauticé como “Rafael”.

 

Las vistas desde arriba del santuario son simplemente espectaculares. La naturaleza en este lugar es una verdadera belleza. Los colores intensos, tanto en el cielo como en los lagos que rodean el lugar y el silencio es impactante.

En este lugar me sentí tan cerca de Dios y totalmente conectada con la naturaleza.

 

De bajada y ya de regreso rumbo a la camioneta buscamos nuevamente a “Rafael”, el bebé alpaca que habíamos visto pero ya no lo encontramos.

Antes de irnos, compramos unos suéteres y unos souvenirs y nos tomamos fotos con las personas del lugar.

 

Finalmente y después de unos 40 minutos más en carretera llegamos a Puno y a nuestro Hotel. 

En esta población no hay mucho que ver. Lo espectacular es el Lago Titicaca y las vistas  naturales que son de ensueño.

 

Nos hospedamos en un hotel a orillas del Lago y nos dieron una habitación muy espaciosa ubicada en la planta baja y con una vista magnífica a los jardines del hotel y al lago. Desde la habitación veíamos el lago y en los jardines caminaban libremente dos hermosas alpacas adultas que eran las mascotas del hotel, Paulina y Blanca se llamaban.

 

Desde que llegamos nos recibieron  en recepción con un té de coca para irnos adaptando a la altura y cuando les mencioné que a mi hijo le dolía mucho la cabeza me dijeron que me mandarían a la habitación el tanque de oxígeno para que lo usáramos cada uno durante 15 minutos. 

 

Estábamos muertos y hambreados pues no habíamos comido en horas,  así que después de tomar nuestra sesión de oxígeno nos fuimos al restaurante del hotel para cenar. 

La vista del restaurante era hermosa. Justo con el lago enfrente. Se nubló el cielo y empezó a lloviznar un poco y después se despejó y pudimos disfrutar de un bello atardecer.

 

Terminando de cenar salimos a recorrer los jardines en los que encontramos cuyos que son unos roedores parecidos a los hámsters y que son una delicatessen dentro de la cocina peruana de esta zona. Además nos encontramos con  Paulina y Blanca, las dos hermosas alpacas a las que fotografiamos en todas las poses.

 

Los colores del cielo cambiaban por minuto y el agua limpia y totalmente transparente del Lago Titicaca reflejaba todos estos bellos colores. 

Tomé todas las fotos que pude para registrar estos momentos y como acostumbro cuando algo me maravilla, me quedé sin parpadear tratando de registrar en mi mente y en mi corazón toda esta belleza.

 

Estábamos muertos así que después de disfrutar el atardecer, nos fuimos a la habitación para descansar y prepararnos para el día siguiente.

 

Félix había quedado de pasar por nosotros al siguiente día a las 7 am así que nos levantamos como a las 5 de la mañana ya con un sol esplendoroso en esta zona del planeta, nos bañamos y nos fuimos a desayunar al restaurante.

 

Nuevamente nos ofrecieron té de coca para la altura y nos tomamos una taza durante el desayuno.

 

A la hora acordada llegó Félix por nosotros y después de saludarnos muy amablemente, nos indicó que la camioneta nos dejaría en el embarcadero para tomar un bote que nos llevaría, en primera instancia a las Islas de los Uros y después de pasar un par de horas en el lugar, seguiríamos el recorrido a la isla de Taquile, que es la isla más grande del Lago Titicaca.

 

Hicimos como 8 minutos del hotel al embarcadero. Félix  nos llevó al bote que tomaríamos y nos dejó instalados en el tour como con un grupo de unas 15 personas de muy diversas partes del mundo y un guía local. 

 

Iniciamos nuestro recorrido con una explicación del guía sobre las Islas de los Uros y su forma de vida. Estos grupos étnicos viven en condiciones muy extremas y construyen sus propias islas con bejucos que sacan del lago y que entretejen con técnicas aprendidas de sus ancestros de hace cientos de años. 

Con estos mismos bejucos, construyen sus casas, asientos, lanchas e incluso, se comen las raíces antes de ponerlos a secar. 

 

Existen alrededor de 100 “islas flotantes” construidas por los Uros y en cada isla, conviven varias familias que eligen al Presidente de la Isla, quien es la autoridad máxima y establece las reglas de convivencia entre las familias que habitan la isla. Hablan su propia lengua y muchos de ellos también hablan español.

 

Los Uros autorizan a los tours la visita a la isla que ellos determinen ese día solamente. De esta forma le dan oportunidad a las familias de cada isla de vender sus artesanías y de obtener recursos de los turistas de una manera justa.

 

Cuando llegamos a una de estas islas, nuestro guía se bajó a negociar con ellos cuál isla visitaríamos ese día y de alguna manera, “autorizaron” nuestra entrada.

 

Nuestro bote se estacionó en la isla autorizada y un grupo de mujeres vestidas con faldas de alegres colores y adornos en la cabeza nos estaban esperando para darnos la bienvenida.

Nos bajamos del barquito y después de saludar a estas señoras, nos dirigimos al centro de la isla en donde nos pidieron que nos sentáramos para explicarnos desde cómo construyen la isla, hasta lo que comen, como viven  y como se organizan. La explicación nos la dio Eder, el presidente de la isla y lo acompañaba, a la distancia “su primera dama” Basílea.

 

De verdad fue impresionante ver y estar en este lugar tan remoto, tan natural, tan increíblemente diferente a mi mundo y sentir la pureza del espíritu de estas personas que viven y aprecian la vida desde otro lugar, conectados profundamente con la naturaleza. Fue una experiencia totalmente mágica.

 

Después de convivir con estas familias, pasear en su embarcación, visitar sus casas y comprarles artesanías que ellos elaboran para obtener recursos para mantenerse, nos despedimos de beso y abrazo. Qué personas tan puras, tan amables, tan fuertes de cuerpo y de espíritu. Quedé maravillada…..

 

Antes de salir de la zona de los Uros hicimos una parada final en la isla principal en donde paran todos los tours. Aquí tienen una pequeña tienda  en donde venden bocadillos y sodas,  hay baños, venden artesanías y, para los que quieran, sellan su pasaporte. 

Yo había leído sobre esto así que llevaba nuestros pasaportes en mi bolsa lista para obtener un sello de este remoto y bello lugar, las islas de los Uros

 

Después de comprarnos unas botellas de agua y un bocadillo a base de un pan local que le llaman de 3 picos, relleno de palta y de sellar nuestros pasaportes, nos regresamos a la embarcación para iniciar la segunda parte del tour del día  e ir rumbo a la isla de Taquile en la cual haríamos un hiking y comeríamos en la casa de una familia del lugar.

 

Continuará……

 

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