¿Sabes qué es un melanoma y cómo puedes identificarlo? Conoce los síntomas que te permitirán saber si lo tienes.

 

Aspectos normales de los lunares

Los lunares, considerados normales, tienen una forma uniforme, con un color marrón o negro. Cuentan con un borde definido y son redondos u ovalados. Suelen tener un diámetro menor a 6 mm.

En su mayor parte, las personas suelen presentar, entre 10 a 45 lunares que se forman antes de los 50 años. En ocasiones, estos pueden variar en su aspecto y en otras, incluso pueden desaparecer.

Cuando estos lunares que eran normales comienzan a variar en su forma, tamaño, color y bordes, puede que estemos ante la presencia de un melanoma.

¿Qué es un melanoma?

El melanoma es un tipo de cáncer que se desarrolla de forma silenciosa y puede pasar desapercibido si no le prestamos la debida atención a nuestro cuerpo. Se forma a partir de las células llamadas melanocitos, que son las encargadas de dar color a la piel, los ojos y el cabello.

Si la piel recibe una exposición exagerada de rayos ultravioletas, los melanocitos pueden comenzar a dividirse sin control, lo que sería el origen del melanoma cutáneo.

El melanoma está considerado como uno de los cánceres más graves de piel, debido a su carácter silencioso y que puede extenderse rápidamente a través del sistema linfático o los vasos sanguíneos, pudiendo hacer metástasis hacia los ganglios linfáticos y órganos como el hígado, pulmones, cerebro y huesos.

A pesar de tratarse de un cáncer agresivo, también está considerado como uno de los más prevenibles, ya que para evitarlo solo se debe tener mucho cuidado con las exposiciones prolongadas al sol y mantener una vigilancia periódica de la piel y del desarrollo de los lunares que ésta pueda presentar.

Ubicación frecuente del melanoma

El melanoma puede aparecer con mayor incidencia a partir de los 50 años y se desarrolla en las zonas de la piel que se encuentran más expuestas al sol, como lo son: cara, cuello, espalda, brazos, manos, piernas.

Tipos de Melanomas

Son cuatro los tipos de melanomas más frecuentes que se pueden desarrollar:

  1. El que menos incidencia tiene es el Lentigo Maligno – Melanoma. Presenta un crecimiento lento, básicamente superficial y se lleva bastante tiempo en penetrar en profundidad, por lo que, si se dan metástasis, las mismas son tardías, afectando únicamente a los ganglios linfáticos cervicales. Suele aparecer después de los 60 años, en zonas como la cara y sobre una piel dañada por el sol.
  2. El melanoma lentiginoso acral. Es más frecuente en personas de raza negra o asiática. Incide más que nada en los labios, bajo las uñas, plantas de las manos y pies. Presenta un crecimiento superficial corto, pero en contrapartida, puede crecer rápidamente en profundidad, sin presentar básicamente cualquier síntoma.
  3. Melanoma de extensión superficial. Puede demorar meses o años en diseminarse por su crecimiento lento superficial y porque tarda mucho más en penetrar en profundidad. Es el tipo más frecuente de melanoma e incide en su mayor parte, entre los 40 a 60 años. Su localización más frecuente es en el tronco o en las piernas.
  4. Melanoma nodular. Es el más agresivo. Es difícil de detectar pues su color es homogéneo y su tamaño no aumenta mucho, pero crece en profundidad rápidamente.

melanoma... cáncer de piel

¿Cómo identificar un melanoma?

Existen aspectos básicos en tu piel, en los que puedes fijarte y serán las señales de alarma, para hacer un diagnóstico precoz de esta enfermedad. En el caso de que observes alguno de ellos, deberás contactar inmediatamente con tu médico de confianza.

En la piel solemos presentar lunares, marcas de nacimiento, manchas de diversos tamaños y colores que deberás observar con atención, ¿en qué debes fijarte?

1.- En la simetría o más bien, falta de ella. Si observas manchas o lunares asimétricos es una señal de alarma.

2.- También los es la presencia de bordes poco definidos, dentados, irregulares o desiguales.

3.- Variaciones de color. Podrás observar que el color no es uniforme y que pudiera estar acompañado con sombras negras o marrones. También pueden surgir manchas rojas, rosadas, blancas o azules.

4.- El lunar presenta un diámetro mayor a 6 mm, aunque en algunas ocasiones el tamaño del melanoma puede ser menor que este.

5.- Variaciones en la evolución del lunar o manchas. Lo que quiere decir que van cambiando de forma y color.

Otras señales a las que deberás dar importancia son las siguientes:

  • Presencia de una llaga que no termina de cicatrizar.
  • Se observa enrojecimiento o inflamación más allá del borde.
  • Puedes llegar a sentir, sensibilidad, dolor o picazón en el área en la que se encuentra el lunar o mancha.
  • Variaciones en la superficie del lunar como descamación, sangrado, vertimiento de algún líquido.
  • Aparición de un bulto pigmentado o de aspecto inusual.

Factores comunes que predisponen a sufrir de melanoma

Los factores más comunes que pueden provocar la aparición de melanomas son los siguientes:

1.- Predisposición de quemaduras provocadas por la exposición prolongada al sol.

2.- Contar con una piel clara, sensible y que difícilmente se broncea.

3.- Presentar una gran cantidad de lunares (más de 50) es un factor de riesgo añadido para padecer de melanoma.

4.- Presencia de lunares atípicos, con bordes irregulares, límites difusos, varios colores, mayores a 6 mm y que presentan enrojecimiento.

5.- Tener algún familiar directo que haya padecido de melanoma. Por lo tanto, existe un componente genético.

6.- Contar con un sistema inmunitario debilitado.

Actuar a tiempo es la clave

La detección precoz del melanoma es fundamental para un tratamiento exitoso. En sus estados iniciales, la supervivencia es del 90%, mientras que, si la enfermedad se encuentra en un estado muy avanzado, cae al 20%, con la consecuente reducción de posibles tratamientos.

Es por esto por lo que, es muy importante, que realices exámenes regulares a tu piel con la ayuda de espejos y a la mínima variación posible que encuentres, contactes a un dermatólogo. También evita exposiciones prolongadas al sol sin proteger adecuadamente tu piel.

Fuente:

Mayo Clinic 

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