¿Tienes granitos en la cara y piensas que es acné? CUIDADO… Puede que estas irregularidades en tu cara sean producto de la rosácea. ¿Cómo diferenciarlos? Te lo explicamos a continuación.

 

El cuidado de la piel es un tema que interesa a la mayoría de las personas, ya que tiene un peso estético bastante importante. Específicamente la piel del rostro.

Sin embargo, este órgano, no está exento de padecer algunas patologías, tales como la rosácea o el acné, que pueden llegar a afectar fuertemente la autoestima de la persona que los padece.

Es muy importante, saber establecer la diferencia entre ambas patologías, puesto que, pueden parecer lo mismo, pero no lo son en realidad. Aplicar un tratamiento errado, podría empeorar la condición.

Por lo tanto, debes prestar mucha atención para saber diferenciarlos y así poder disfrutar de un tratamiento adecuado, que te permita mejorar notablemente el aspecto de tu piel.

Definiciones de Rosácea y Acné…

Uno de los primeros pasos que debes dar para saber distinguir la rosácea del acné es conocer de qué se trata cada patología.

Rosácea: Se caracteriza por la dilatación de los vasos sanguíneos del rostro, lo que provoca un edema, que resulta en la hinchazón o inflamación del tejido que está, directamente por debajo de la piel, la cual lucirá estirada, brillante y enrojecida.

La piel se vuelve más sensible de lo normal, más caliente y a largo plazo, puede provocar cambios en ciertas zonas en las que se manifiesta, normalmente: nariz, pómulos, orejas, frente, orejas.

La rosácea puede, también, repercutir a nivel ocular, causando que los ojos se encuentren secos e irritados.

Acné: Por su parte, el acné afecta el folículo piloso, que es la zona de la piel en donde nace el pelo.

Lo que sucede es que, estos folículos se obstruyen con las células muertas de la propia piel y la grasa, lo que suele inflamar la zona y hacer que el folículo se infecte.

La lesión más común que produce el acné son los comedones, que pueden ser abiertos o cerrados. Los primeros son los que drenan pus hacia afuera, mientras que los cerrados son los típicos puntos negros.

En conclusión:

La rosácea está relacionada con la red vascular de la red facial central, que causa enrojecimiento y granos, pero no aparecen espinillas, mientras que el acné se asocia con la obstrucción de los conductos de las glándulas sebáceas, lo que produce la formación de las típicas espinillas y puntos negros, muchas veces no solo en la cara, sino también: en la espalda, el pecho y los hombros.

Habiendo establecido los significados de cada patología, no nos quedaremos por allí, para aclarar aún más la diferencia entre ambas afectaciones de la piel, te contaremos 5 formas que te ayudarán a distinguirlas:

diferencia rosacea y acne

6 formas de diferenciar la rosácea del acné

1.- La edad en la que suelen aparecer ambas patologías.

El aparecimiento de la rosácea es mucho más habitual después de los 30 años, mucho más frecuente en mujeres que en hombres. Por su parte, el acné es típico de la pubertad y adolescencia.

2.- Diferencia entre los granitos.

En ambas patologías, suelen aparecer granitos, que son molestos, rojos y con una cabecita blanca, pero la diferencia es que en la rosácea no aparecen los comedones (lo que comúnmente conocemos como espinillas).

3.- Cambios en el color de la piel.

La rosácea viene acompañada con cambios en la coloración de base de la piel, que pueden ir de rosados a rojos, pudiendo a veces, observarse pequeñas venitas superficiales, que no suelen estar presentes en las personas que sufren de acné.

A diferencia de las personas con acné, las que padecen de rosácea, suelen sufrir de episodios en los cuales, la cara se pone roja de repente, en relación con cambios de temperatura, estrés, comida picante o bebidas alcohólicas.

4.- Zonas de la piel afectadas.

La rosácea suele afectar únicamente la cara, mientras que el acné puede aparecer en otras partes del cuerpo.

5.- Diferencias sintomáticas.

Es importante destacar que el acné solo afecta la piel, en cuanto que la rosácea puede afectar incluso, los ojos, lo que se conoce como rosácea ocular.

Por otro lado, las personas llevan sufriendo de rosácea por un largo tiempo pueden, además, presentar engrosamiento de la piel en donde esta se encuentra presente.

6.- Tratamientos distintos.

Los tratamientos para el acné y la rosácea suelen ser diferentes.

Para el acné podrán estar indicados el uso de tratamientos con retinoides y/o peróxido de benzoilo, que resultarían bastante irritantes si se aplicaran para el tratamiento de la rosácea.

Por su parte, tratamientos con la ivermectina, metronidazol o la brimonidina, son efectivos en los casos de rosácea, pero no funcionan en los casos de acné.

La isotretinoína, es el tratamiento estrella del acné por su efectividad y solo se usa en los casos de rosácea, cuando cualquier otro tratamiento ha fallado, ya que, con su aplicación en dosis bajas, puede producir una mejoría.

Como puedes observar, la rosácea y el acné pueden presentar granitos en la cara que pueden resultar molestos a quienes los padecen, pueden producir cierto dolor y ardor, pero ambas patologías tienen características específicas y tratamientos distintos, por lo que, ante todo, deberá prevalecer un diagnóstico correcto de la enfermedad, para poder obtener resultados satisfactorios.

Recuerda que, siempre debes acudir al médico, para que te asegures de contar con la asesoría adecuada que te ayude a resolver tu problema.

 

Fuente:

Mayo Clinic 

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