¿Querer es Poder?

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¿Querer es Poder?

Por | 2016-11-09T17:14:35+00:00 noviembre 9, 2016|Consultoría |2 Comentarios

Frecuentemente escuchamos este mensaje en gran cantidad de charlas motivacionales, textos de autoayuda o frases, supuestamente, inspiradoras. Comprendo perfectamente la buena intención del argumento, pero llevo tiempo cuestionándome la veracidad de tal declaración, y los posibles efectos secundarios que pueda provocar en las personas. Personas que, como yo mismo, no siempre hemos conseguido lo que hemos buscado, por más que lo hayamos querido, deseado fervientemente y luchado por ello con todas nuestras fuerzas.

De entrada, para ser cierto, debería ser cierto siempre. Como si un mero ejercicio de causa y efecto produjera este fenómeno en todos los casos. Ciertamente, esto no es así, y me pregunto ¿cuál será el efecto que tal aseveración produce en las personas que por una u otra causa, no consiguen alguno de sus sueños? Por todo ello, creo que vale la pena hacer una reflexión un poco más profunda sobre esta cuestión.

A lo largo de mi vida, he querido muchas cosas que no he podido conseguir. Algunas no las podré conseguir porque mis capacidades están lejos de permitírmelo. Imaginemos que quiero ganar a Usain Bolt en una carrera, aunque sea dentro de 5 años, y lucho con todas mis fuerzas por prepararme para ello. Seguro que al final habré batido mi marca personal por mucho, pero no habré ganado a ese tipo, que vuela cuando corre. Otras no las podrá conseguir porque alguna circunstancia externa, ajena a mi voluntad, me lo impide.

Tener sueños es necesario, para lograr muchas cosas, y querer avanzar hacia ellos es esencial también, eso no hay quien lo pueda negar. Y, por supuesto, conectarnos con nuestro poder interior nos faculta y permite conseguir grandes logros en nuestra vida. Es decir, para conseguir un sueño hay que creer en él y en nuestra posibilidad de conseguirlo. Sin ello, el fracaso es seguro; pero aún con ello, el logro no siempre está garantizado.

Por eso creo que es un inmenso error convertir en axioma la famosa frase. Porque el logro de nuestros sueños depende en gran medida de nuestro empeño y perseverancia, de cuánto creemos en ellos. Pero sin duda, también de muchas cosas que están completamente fuera de nuestro control. Hay un mundo entre sentirnos seres muy poderosos, que lo somos todos, y sentirnos omnipotentes.

Como digo, yo no he logrado todos mis sueños en la vida (¡y menos mal!), pero, por el contrario, he conseguido muchas cosas que nunca me propuse.

Todos los días surgen eventos que dan al traste con muchos de nuestros sueños, sin que podamos hacer nada por evitarlos. Una catástrofe natural…, un accidente que nos deja impedidos…, un desastre económico…, una decisión de otros que nos afecta de forma fundamental, etc…

Nosotros no elegimos el camino, sino nuestra forma de caminar en la vida. Lo fundamental es no dejar de avanzar. A veces será un trayecto lineal y bien asfaltado. Pero otras es un camino lleno de agujeros, topes, curvas peligrosas, manchas de aceite… A veces es cuesta arriba y a veces cuesta abajo…

¿Qué podemos hacer cuando un sueño deviene en imposible? Cuando las condiciones hacen realmente imposible un logro soñado, lo único sano que podemos hacer, en primer lugar, es aceptarlo. A veces es un proceso doloroso, sin duda. Duele en una medida directamente proporcional al anhelo que habíamos puesto en él. Pero es lo único que podemos hacer para vivir en paz y no caer en resentimientos o frustraciones que no nos van a permitir vivir bien ante dicha realidad. No hablo de renunciar ante las dificultades, ni mucho menos; hablo de aceptar la realidad. Lo sano es, por tanto, aceptarlo en primer lugar e inmediatamente a continuación, cambiar de sueño. Redefinir nuestros sueños para, eso sí, tener siempre un motor que nos impulse. No importa que sea difícil, no importa que sea improbable, ni importa que los demás lo crean o no. Pero sí es esencial que nosotros lo consideremos posible.

Siempre necesitamos tener sueños para que nuestra vida tenga un sentido, y nuestra lucha y esfuerzo vaya dirigido a un fin. Los sueños son el motor que nos impulsa a la acción. Lo que nos impulsa a levantarnos cuando nos caemos, lo que nos permite disfrutar cada pequeño paso que nos acerca a él. Nos permite gozar el presente y ser felices aunque nuestro sueño esté lejos de conseguirse todavía.

Pero cuando finalmente termina la carrera, y en vez de ganar (que solo lo puede lograr uno), quedamos segundos o terceros, solo cabe aceptarlo. Imaginemos una persona que es muy deportista y tiene grandes sueños en ese sentido. Si, lamentablemente tiene un accidente que lo deja en una silla de ruedas, esos sueños se convierten en algo inalcanzable. Tendrá que aceptar su nueva condición y, a partir de ahí, construir nuevos sueños. Podrá lograr muchas cosas, pero ya no aquellos primeros sueños que le impulsaron durante años.

Es el caso de la nadadora paraolímpica española Teresa Perales.

A los 19 años, esta zaragozana perdió la movilidad desde la cintura hasta los pies a causa de una neuropatía. Tras unos meses muy duros, asimiló que había perdido la capacidad de andar y se adaptó a su nueva situación. Teresa aprendió a nadar y en cuestión de un año comenzó a competir. Hoy es una de las personas con más medallas en la historia  del olimpismo, nada menos que 22. Pero no tengo ninguna duda de que a los 18 años, no eran esos sus sueños, y de que solo después de aceptar la nueva condición y proponerse nuevos sueños, logró ese palmarés.

Más vale rehacer el mensaje porque me encuentro con muchas personas abatidas que no pueden lograr alguno de sus sueños y encima tienen que vivir escuchando supuestos gurús o consejeros que les dicen que no han hecho lo suficiente, o que no lo quisieron con la fuerza necesaria.

Rehacer el mensaje es muy sencillo, pues es un hecho que tener sueños y creer en ellos nos permite lograr muchos de ellos y acercarnos a logros impensados en otras ocasiones.

Así que mejor digamos:

  • Si quieres, puedes lograr muchas cosas en la vida,
  • Para lograr algo, primero hay que soñarlo y creer en ello,
  • Nunca dejes de creer en lo posible y en tu capacidad para lograrlo,
  • Haz el 100% de lo que está en tu mano hacer para lograr tus sueños,
  • O cualquier otra versión de la idea, que mantenga su fuerza impulsora, pero que no trasmita un mensaje equívoco, que no siempre es cierto, y que no a todas las personas les sirve como impulso.

La felicidad no siempre está en el logro de nuestros sueños, sino en vivir caminando hacia nuestros sueños. Y da igual si en el camino, las circunstancias nos obligan a cambiar nuestros sueños, a redefinirlos. Lo que es vital es tener siempre alguno por conseguir, aunque sea diferente del inicial. Necesitamos caminar con un propósito, pero es más importante caminar que llegar. Y para seguir caminando siempre, a veces hay que cambiar alguno de nuestros sueños.

Eso es lo que nos permite ser felices mucho antes de lograr nuestros sueños. Yo no quiero ser feliz cuando logre mi sueño; quiero ser feliz hoy, y mañana y pasado, si es posible. Y eso es algo que solo voy a lograr si me siento en movimiento siempre, en marcha, en camino hacia un logro.

Y el último día de mi vida sabré que he sido feliz porque recordaré muchos días en que lo he sido, y no tanto por si he logrado o no todos mis sueños. El sueño fue el motor que me impulsó, pero no mi razón de vivir. Para vivir gozando cada día es necesario sentir que nos estamos acercando, no necesariamente que ya hayamos llegado. 

  • :

    Querer siempre algo será invariablemente sinónimo de poder lograr mucho, pero no necesariamente todo. Reconstruyamos la frase de una vez y dejemos de jugar a ser dioses omnipotentes que no somos.

    PREGUNTAS:

    ¿Soy feliz solo cuando logro mis metas u objetivos, o puedo disfrutar el proceso?

    ¿Cómo vivo mis errores? ¿Y mis fracasos?

    ¿Y con la incertidumbre?

    ¿Cuánto de mi eficiencia actual es debido al quiero?

    ¿Puedo conseguir todo lo que quiero? ¿Existen otros factores de éxito?

    Entonces… lo que no consigo, ¿es solamente porque no lo he deseado con suficiente intensidad?

  • : Argentina

Acerca del autor:

Me interesa la transformación personal, de equipos y culturas, el bienvivir, la felicidad y el desarrollo personal. Nací en España, soy psicólogo, coach profesional y escritor. Tengo 35 años de experiencia en el diseño e impartición de programas y talleres de liderazgo, desarrollo personal y directivo. Soy conferencista reconocido en diversos países de Latinoamérica. Cuento con diversas certificaciones y Masters en Coaching (Ontológico, Coaching Avanzado de Negocios, Coaching de Equipos, Coaching de Vida y Coaching Primordial), avalados por diferentes escuelas nacionales e internacionales; además de una Maestría en Ecología Emocional. Soy coach nivel PCC por la ICF. Trabajé como Senior Manager de Capacitación en PriceWaterhouseCoopers, y fui Responsable de Formación para España y Portugal en Fiat Ibérica y Nixdorf Computer. He sido profesor de Master en U. Complutense, U. Carlos III (España), U. Católica de Chile y el ITESM. Actualmente soy Profesor en diplomados de Coaching de la U. Anáhuac y la Maestría de Coaching en la U. de Londres, en México, así como la ICP de Buenos Aires y en el Instituto de Ecología Emocional para Latinoamérica. Fuí colaborador del programa Saldo a Favor, en OPUS Radio en 2015. Creé las Tertulias Café De-Mentes, sobre temas relacionales. Soy autor del libro Maestros o Aprendices, diciembre de 2011, y de Creatividad para vivir, diciembre de 2012, publicados por LID Editorial de México.

2 Comments

  1. cristina 2016-11-09 en 11:27 pm

    Excelente reflexión Rafael, nos has puesto a pensar a muchos! Gracias!

  2. rafael_calbet_carrillo 2016-11-11 en 1:19 am

    Gracias Cristina, esa es la intención!!

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