¿Te cuesta hacer valer tu opinión o defender tus derechos ante otras personas?¿No sabes decir que NO a las peticiones de los demás? En este artículo aprenderás algunas claves para convertirte en una persona más asertiva.

 

La asertividad es una forma de comunicación con la que logras expresarte, defender tus derechos y ofrecer sugerencias, sin la necesidad de recurrir a la pasividad o la agresividad, sino que le haces saber a los otros tus opiniones y necesidades con respeto.

 

Siendo una persona asertiva, evitarás que los demás impongan sus opiniones sobre ti y tu forma de pensar, especialmente, si las mismas van en contra de tus principios, forma de ser o intereses. Te hará una persona libre, pues expresar tus verdaderos sentimientos y defender tus derechos es especialmente reconfortante, ya que logras vivir de forma más auténtica y feliz.

 

Si no eres una persona asertiva o eres poco asertiva, no te preocupes, ser asertivo se puede aprender y mejorar.

 

Pero debes saber que la asertividad se sustenta en la autoestima y la confianza en ti mismo, por lo que sólo se aprende a través de las experiencias personales, nunca de los libros o información que puedas conseguir en internet sobre este tema.

 

Ahora bien, seguramente te estarás preguntando ¿Cómo puedo hacer para ser una persona más asertiva?

 

Yo te diré, que para iniciarte en este proceso de cambio, podrás poner en práctica algunas claves que te ayudarán a lograr tu objetivo de ser una persona más asertiva. Pero antes de empezar a aplicarlas, deberás en primera instancia, detectar la razón por la cual tienes poca asertividad. Qué es lo que te hace ser como eres. Sabiendo la causa, podrás aplicar la solución de forma más efectiva.

 

Algunas razones que te hacen ser poco asertivo, podrían ser:

 

a) Baja autoestima y autoconfianza. Esto hará con que se te dificulte hacer valer tus derechos o mostrar tus emociones y muchas veces la consecuencia será el no ser tomado en cuenta.

 

b) Estereotipos en tu vida. En este caso, estarás actuando bajo ciertos parámetros impuestos que influyen en tu conducta y comportamiento y que no te dejarán expresarte.

 

c) Te dejas superar por el estrés y los nervios. Esto te hará perder el control y te hará una persona menos asertiva. Porque puede que esta conducta te lleve a actuar sin pensar, lo que posiblemente provocará el rechazo en otras personas.

 

d) Tu forma de ser. Tu personalidad podría estar interfiriendo en tu objetivo de ser una persona más asertiva si eres una persona que tiende a desarrollar comportamientos agresivos o por el contrario, tiendes a ser una persona demasiado pasiva. En ambos casos, son comportamientos que una vez detectados, se podrán cambiar aplicando los correctivos pertinentes.

 

e) Imitas conductas aprendidas. Si siempre has estado rodeado de personas serviciales o complacientes, agresivas u hostiles, difícilmente, podrás responder ante las situaciones de forma diferente.

 

Observa tu interior y los tipos de comportamientos que desarrollas ante determinadas situaciones, esto te facilitará el poder superar aquellos factores que influyen en ti y te hará una persona más asertiva.

 

Una vez has detectado, la razón por la cual eres una persona poco asertiva, las siguientes claves te ayudarán en tu proceso de conseguir lo que quieres.

 

Claves para ser una persona más Asertiva

 

1.- Empieza por cosas pequeñas. Este es un proceso que no se consigue de golpe, por lo que deberás poner todo tu empeño por cambiar aquellas cosas que deseas cambiar y para ello, deberás hacerlo de forma progresiva.

Si la idea de ser una persona asertiva te genera inseguridad, comienza por situaciones de bajo riesgo. Si estás en un restaurante y tu pedido no está bien, solicita al mesonero que te lo cambie. Si estás con tus amigos y están decidiendo qué hacer o a cuál lugar ir el fin de semana, manifiesta tu opinión a la hora de llevar a cabo la elección. Elige de acuerdo a lo que te haga sentir bien y no de acuerdo a lo que a los demás les gusta. Siempre deberás encontrar el punto de equilibrio.

 

2.- Aprende a decir “NO”. Si eres de las personas a la que a toda petición dice que sí, aún y cuando sabes que esto generará una gran carga de presión en tus actividades, aprende a decir “NO”. Tal vez al principio puedas sentir un poco de ansiedad, pero con el tiempo llegarás a sentirte liberado.

Si te piden un favor y por tus ocupaciones no lo puedes hacer, no dudes en decir no. Seguramente, provocarás algunas decepciones al principio, pero siempre y cuando expreses tus necesidades de forma considerada, la reacción de los demás no será tu responsabilidad.

 

3.- Deja claro lo que quieres. Cuando te estás afirmando a ti mismo, las explicaciones sobran, por lo que lo más indicado es ser lo más directo y sencillo posible. Bastará con transmitir exactamente lo que quieres en una determinada situación y evitar siempre transmitir una vaga idea general. Si te sientes desmotivado en tu trabajo y decides hablar con tu jefe, deberás hacerle saber tu problema, pero además deberás dejar claro lo que quieres. Si no lo haces y simplemente, le dejas saber que te encuentras desmotivado, le estarás dando el poder a tu jefe de hacer lo que él crea conveniente y tal vez lo que él crea conveniente, no sea lo que tu esperabas.

 

4.- Cambia tu manera de pensar. Es muy usual que surjan pensamientos negativos cuando estás tratando de hacer valer tus derechos, por lo que será crucial cambiarlos. “Empieza a pensar egoístamente en positivo”. Por lo que, antes de pensar “Que mal amigo soy por no prestarle el dinero que me pidió”, antes piensa: “Merezco que me respeten, no puedo prestarle dinero a alguien que no me devuelve el dinero que le presté”.

 

5.- Comprende que los demás no tienen la capacidad de leer tus pensamientos. Si deseas generar algún cambio, deberás comunicarlo. Muchas veces, la tendencia es imaginar que la otra persona debe saber lo que nosotros estamos sintiendo y debe actuar en consecuencia, pero la realidad es que los demás sólo sabrán lo que quieres de ellos, si se lo solicitas expresamente, de forma clara y respetuosa. Tu novio no se enterará de tu deseo de un viaje romántico, si no se lo haces saber.

 

6.- No uses los juicios, haz referencia a los hechos. De esta forma la gente no se sentirá agredida o juzgada antes de intentar abordar el problema.

Es por esto que es muy importante, que te acostumbres a hablar de hechos concretos y no de tus conclusiones.

 

Y te preguntarás…¿Cuál es la diferencia?

 

Hecho: “Son las 9 de la mañana y tu hora de entrada es a las 8:30, por lo que estás llegando tarde a tu trabajo”.

 

Tú conclusión: “Todos los días llegas tarde”.

 

7.- Habla desde el “yo” y no desde el “tú”. Cuando hablas desde el “tú” la tendencia de la otra persona es sentir que la estás culpando de algo, sobre todo en conversaciones acaloradas, por lo que la respuesta de la otra persona será cerrarse.

Si hablas desde el “yo”, te ayudará a expresar lo que sientes, sin que la otra persona se sienta atacada o juzgada. Por lo tanto, en lugar de decir: “Me ignoras todo el tiempo”, lo indicado sería: “Me siento triste con la forma como me tratas”.

La idea de usar el “yo” y no el “tú” es mantener el enfoque en el problema que quieres resolver y no en acusar o culpar a la otra persona. Además de esto, cuando cuentas lo que sientes y das a conocer tus emociones, la gente tiende a empatizar contigo, porque conoce la emoción a la que te estás refiriendo. Esto las hará reflexionar sobre el asunto.

 

8.- No pidas disculpas cuando expresas un deseo o necesidad. No tienes porque sentir vergüenza o culpa por expresar lo que deseas, a menos que sea algo completamente irracional. Ser asertivo es comunicar, por lo que hacerle saber al otro lo que piensas, sientes y esperas de él, de forma educada, no es razón para sentirte culpable.

 

9.- Utiliza el lenguaje corporal para reducir el estrés. Al hacer una solicitud, debes reflejar seguridad, y esto lo obtienes a través de un lenguaje corporal y un tono de voz acertado. Mirar a la persona a los ojos, sonreír, mantener una expresión facial neutra, utilizar un tono cordial, mantener una postura adecuada, ya sea de pie o sentado, son acciones que denotan seguridad.

 

10.- Mantener la calma y ser persistente. Muchas veces las personas no ceden a nuestras peticiones a la primera, por lo que requerirás de calma y persistencia para que los cambios sucedan.

 

La comunicación asertiva, es importante porque hará que surja el respeto por las necesidades, sentimientos, deseos y opiniones de los demás y por los tuyos propios. Evitará que los derechos de los demás sean transgredidos mientras haces valer los tuyos y busca que exista compromiso en el proceso.

 

La asertividad te ayudará a sentirte cómodo con lo que piensas y te ayudará a comunicárselo a otros. Además tiene un potente efecto sobre la autoestima, ayudándote a reafirmarte como la persona que eres y no como lo que los demás quieren que seas.

 

Fuente:

 

WikiHow

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