¿Qué es el Síndrome del Nido Vacío? ¿Cuándo se presenta? ¿Cuáles son sus síntomas? Y ¿Cómo afrontarlo?

 

Ser padre es una decisión que le cambia la vida a cualquier persona o pareja. Les llenará, con toda seguridad, de muchas satisfacciones, pero también de un gran número de preocupaciones. Los hijos se convierten en el centro de atención y las acciones que se ejecuten estarán planificadas y organizadas con el firme propósito de hacerles felices.

Los padres pasan a dedicarle a sus hijos buena parte de sus vidas para darles todo lo necesario para que crezcan, se eduquen y se preparen para la vida. Sucede que, finalmente, esos hijos se transforman en adultos que tarde o temprano abandonarán el hogar.

Ese momento crucial, en el que los hijos abandonan el hogar para construir sus propias vidas y ser independientes, puede dar origen al Síndrome del Nido Vacío.

Todo dependerá del tipo de personalidad de los padres, de la cercanía que sus hijos puedan tener con ellos y el motivo que los haya hecho salir de la casa.

La forma como es vivida esta salida puede transformarse en una alegría y satisfacción profunda o en una depresión a la que se le deberá prestar mucha atención, porque es en este último caso, cuando el Síndrome del Nido vacío puede hacer su aparición.

Definiendo ¿Qué es el Síndrome del Nido Vacío?

Son esos sentimientos y emociones, asociados generalmente con la tristeza, melancolía, irritabilidad, vacío, soledad, que experimentan los padres cuando los hijos se van definitivamente de la casa.

Suele ser más común en las mujeres que en los hombres y a pesar de tratarse de un ciclo normal de la vida, muchas veces se transforma en un duro golpe para los padres el ver sus hijos partir, ya sea para irse a la universidad, pasa casarse o porque quieren vivir solos.

¿Cómo identificar si se está sufriendo del Síndrome del Nido Vacío?

Existen algunos síntomas característicos del Síndrome del Nido Vacío que ayudarán a establecer su diagnóstico.

1.- Sensación de vacío.

2.- Sentir una soledad profunda.

3.- Estar siempre triste, irritable, ansioso, aburrido o con ganas de llorar.

4.- Sentir que ya no se tiene un objetivo o propósito en la vida.

5.- Conversaciones frecuentes de cuando sus hijos eran niños, mostrar sus fotos, vivir constantemente en el pasado.

6.- Sentir que nunca volverán a sentirse plenos como cuando sus hijos se encontraban en la casa.

7.- Insomnio o dormir de forma excesiva.

8.- Comenzar a enfermarse o a somatizar lo que sienten a nivel psíquico en síntomas orgánicos y funcionales.

Es importante tener en consideración que, para hablar del Síndrome del Nido Vacío, estos síntomas deben aparecer justo después de la salida de los hijos de la casa (a partir de la primera semana o en los meses posteriores).

La permanencia de los síntomas en el tiempo, podrán degenerar en ansiedad severa o profunda depresión, que podrán terminar afectando de forma significativa el modo de vida de la persona que lo padece.

Sindrome del Nido Vacio

¿Cómo afrontar el Síndrome del Nido Vacío?

Estas son algunas sugerencias que permitirán evitar la aparición del Síndrome del Nido Vacío o de reducir su impacto:

1.- Concientizar que sentir tristeza es normal cuando los hijos se van de la casa. La intensidad de esta dependerá del tipo de relación que existía entre padres e hijos.

2.- Aceptar la autonomía de los hijos, asumir que ya son independientes y pueden tomar sus propias decisiones, evitará sentir la necesidad de controlar todo lo que hacen.

3.- Integrarse en el proceso de mudanza de los hijos, procurar ser incluidos en sus planes y si es posible, participar en las distintas etapas de dicho proceso, reducirá el impacto del cambio que se avecina.

4.- Después de haberse dado la mudanza, se debe procurar que la relación no se corte de forma abrupta. Después de todo, los hijos podrán continuar frecuentando la casa de sus padres y como padres, también podrán visitar a sus hijos.

5.- Redefinir la salida de los hijos del hogar como el comienzo de una nueva etapa y no como una pérdida o un final triste.

6.- Procurar mantener el contacto, sea por correo electrónico, llamadas, mensajes de texto, ayudará a no caer en la tristeza o depresión.

7.- Buscar apoyo en amigos o familiares que hayan pasado por este proceso, será muy positivo, ya que podrán compartir experiencias y podrán convertirse en unos sustitutos ideales.

8.- Hacer actividades nuevas en pareja, para así afianzar sus lazos afectivos. A veces cuando nacen los hijos dejan de ser parejas para convertirse en padres o madres, por lo que cuando los hijos se van de la casa, se convierte en un momento en el cual, con frecuencia, deben aprender de nuevo a vivir en pareja.

9.- Permitir que el proceso del duelo, generado por la partida de los hijos, ocurra y siga su curso sin presiones. Por lo que, no es recomendable hacer cambios importantes relacionados con mudanza de casa o de trabajo cuando se atraviesa por el proceso del Síndrome del Nido Vacío.

10.- Rescatar hobbies, dedicar tiempo a hacer actividades que les llenen de entusiasmo y alegría e involucrarse en nuevos proyectos, permitirá que la ausencia de los hijos no sea tan traumática.

En muchas ocasiones, el Síndrome del Nido Vacío, suele durar lo que tardan los padres en adaptarse a la ausencia de sus hijos y con alguna frecuencia, la relación entre ambos, al pasar el tiempo, logra ser mejor que cuando vivían bajo el mismo techo.

Pero si la situación de tristeza, soledad y desconsuelo se prolonga por mucho tiempo, lo mejor será buscar la ayuda de un profesional, que les ayude superar esta pérdida.

Fuente:

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