Capítulo 4: Comunicación y dinámica familiar

///Capítulo 4: Comunicación y dinámica familiar

Capítulo 4: Comunicación y dinámica familiar

Por | 2015-01-13T19:59:01+00:00 enero 13, 2015|Padres e Hijos|Sin comentarios
Ya decíamos que el saber pedir perdón oportuna y objetivamente por parte de los padres es muy positivo,...

 

… tanto para los padres ya que aprenden y enseñan que uno, por su condición de ser humano, puede equivocarse una y mil veces, y siempre debe y se puede rectificar y corregir.

Y para los hijos es educativo? Claro que si!!! Si un  niño o muchacho ve que sus padres no tienen  límites en pedir perdón de corazón cuando se han equivocado los beneficios serán ilimitados.

Primero, la admiración por ellos será inmensa y aunque no lo digan lo guardaran como un tesoro en sus corazones. “Mis padres eran humildes” gran y escasa virtud en estos días y como todo lo escaso valioso, pues súper.

Segundo, ellos aprenderán, gracias al ejemplo, a ser humildes también. Durante la adolescencia se perderá un poco la costumbre y no es para alarmarse ya que los pobres ya tienen suficiente encima con tanta hormona dando vueltas como para además tener que pedir perdón…. Peor aún si están tratando de ubicarse en la cruel y exigente mundo de las amistades. Ahí el más duro es el que mejor ubicado está y pedir perdón es de blandos… pero no se alarmen ya que si durante la infancia se sembró bien la planta de la humildad dará sus frutos en la madurez.

Tercero, la autoridad se fortalecerá, porque si la autoridad es guía, pues qué mejor que guiar con sinceridad y humildad. Quien diga lo contrario será porque no ha probado el dulce sabor de una autoridad positiva y la confunde con el autoritarismo.

Ojo que pedir perdón no es sinónimo de sumisión a la máxima potencia. No quiere decir que hay que pedir perdón hasta por respirar delante de los hijos, eso sí que no!

Es reconocer cuando objetivamente uno se ha equivocado y pide perdón porque es consciente de que su pensamiento o acción estaba mal y “Errare Humanum Est”. Con la frente en alto, con la libertad de la mano. Sin duda una estampa más bonita y fructífera que la Estatua de la Libertad!!.

Quiero dejar en claro que hay que pedir perdón cuando uno se haya equivocado, que no es lo mismo a que un hijo exija a sus padres disculpas por no darle el celular, el permiso para la fiesta, no dejarlo dormir hasta tarde y un largo etc. Eso es sumisión, nos aleja de la autoridad sana, acercándonos peligrosamente al permisivismo, nefasto estilo educativo.

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