Una enfermedad exclusivamente humana: la Prisa

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Una enfermedad exclusivamente humana: la Prisa

Por | 2018-08-04T09:33:12+00:00 enero 11, 2017|Desarrollo Personal|2 Comentarios
“Al final no son los años en tu vida, sino la vida en tus años lo que importa”. Abraham Lincoln

 

La conciencia que tenemos los humanos de que nuestro tiempo es limitado, de que vamos a morir algún día, se convierte en uno de nuestros mayores enemigos para vivir en paz, con liviandad y con tranquilidad.

A pesar de que muchas veces vivimos sumidos en la negación de ese hecho incuestionable, o precisamente por ello, esa conciencia de finitud nos genera una enfermedad exclusivamente humana que es la PRISA.

Y, por supuesto no me estoy refiriendo a ir deprisa en algunos o muchos momentos de nuestra vida, sino a Vivir EN la prisa. Una prisa del alma, del corazón, que nos hace vivir acelerados permanentemente. Por eso hay muchas personas que no saben estar parados o se sienten culpables de ello.

 

 

Hasta el punto de que confundimos el hecho de vivir, de ser eficientes, con sentir esa prisa. Yo recuerdo cuando en los años 80’s había muchas personas reivindicando el estrés como una señal de éxito profesional. Pero hoy sabemos que ésta es la única época en la historia de la humanidad en la que se está muriendo gente por estrés a los 40 años. Y esto es una incongruencia frente a los muchos avances tecnológicos, sociales y médicos que han llevado a doblar la Esperanza de Vida respecto del Siglo XVI, superando los 82 años de promedio en el mal llamado primer mundo. Y supuestamente esos avances se hacen para caminar hacia la sociedad del bienestar. Pues no es cierto. Hoy la gente vive peor que hace 50 años. La depresión se ha multiplicado por mil. Los suicidios se han disparado (siempre en las sociedades desarrolladas). En los países más pobres, la gente se muere, pero no se suicida; hay un gran deseo de aferrarse a la vida. Y en las sociedades que aparentemente lo tienen todo, el suicidio es una de las principales causas de muerte.

 

Otro dato preocupante es la aparición de estos dos fenómenos, suicidio y depresión, en la infancia; algo impensable hace 50 años.

Y la gran causa parece estar en la VELOCIDAD con la que vivimos. Es imposible disfrutar la vida si la convertimos permanentemente en una carrera en vez de en un paseo. Solo podemos gozar el presente; y el que vive a la carrera, tiene el cuerpo en un momento, el pensamiento en otro y, probablemente, la emocionalidad en otro diferente. (La emocionalidad en el pasado, la mente en el futuro, y el cuerpo en el presente).

Los griegos tenían dos palabras para diferenciar dos tipos de tiempo:

–         El Kronos: el tiempo que miden los relojes

–         El Kairós: el momento que estamos viviendo.

Desde los albores de la Revolución Industrial, la revolución electrónica, la tecnológica, la genética, y las que falten por llegar, el gran mantra que parece tener valor es:

–         EL TIEMPO ES ORO: hay mucho por hacer y no hay tiempo que perder…

Pero, ¿qué es perder el tiempo? ¿Se puede perder el tiempo? ¿O cada uno lo utiliza según sus juicios y parámetros?

Desde ahí, todos generamos juicios críticos de cómo los demás pierden el tiempo. Pero muchos de ellos tienen que ver con el nivel de logro y expectativas que tenemos hacia lo que los otros DEBERÍAN haber logrado ya en ese tiempo.

Pocas veces, cuando juzgamos que alguien es feliz, lo asociamos a lo que logra en un período de tiempo, sino más bien a cómo vive lo que vive.

Una vida en la Prisa es una vida vivida desde la primacía del Ego: soy lo que logro.

–         ¿Qué pasaría si cambiamos ese mantra por otro, que es:

EL MOMENTO ES ORO?

Todo lo que se hace con amor, le damos su tiempo, porque lo disfrutamos y nos hace feliz el hecho de hacer, el momento de hacerlo, no solo su logro final. Gozamos el DURANTE, no el después.

Una vida vivida en cada momento es una vida disfrutada, gozada, feliz: soy lo que vivo y siento en cada momento.

 

Podemos afirmar que:

–         No hay amor en la PRISA,

Así como no hay Prisa en el AMOR.

Por eso disfrutamos tanto de nuestros hobbies, de nuestros pasatiempos preferidos. Porque hay una concentración total en lo que estamos haciendo; una congruencia absoluta del Eje Pensamiento-Emoción-Acción que nos hace estar solo en lo que estamos, disfrutando por completo la experiencia, hasta el punto de perder la noción del tiempo Kronos.

Este descubrimiento nos permite afirmar que:

–         KRONOS mata KAIRÓS,  y viceversa

La diferencia entre quien cocina por placer o por necesidad radica ahí. El que cocina por placer tiene los 5 sentidos puestos en lo que hace, gozando lo que hace, sea un plato rápido o de cocción lenta. El que cocina por necesidad, acelerado, tiene el Eje de Congruencia totalmente desbalanceado. El Pensamiento y la Emoción están lejos de la Acción. Eso produce distracciones que pueden llegar a ser fatales. El 80% de los accidentes caseros se producen en la cocina o en el baño, dos lugares peligrosos para moverse distraídos.

El Momento es lo único real que vivimos. Y quien vive intensamente cada momento, está sacando todo el jugo al hecho de vivir, y probablemente va a coleccionar muchos momentos felices porque no va a dejar escapar ninguna oportunidad de percibirlos, sentirlos y disfrutarlos. Una buena conversación, un trabajo bien hecho, una buena comida, cocinada y luego degustada, una puesta de sol, una sonrisa de nuestro hijo, un buen abrazo, dado o recibido… Da igual lo que sea; todo vale, y todo suma.

La vida está llena de momentos, razones y posibilidades de disfrutar, pero para ello hay que ver y vivir en el Momento, no en el Tiempo.

Ninguna persona realmente feliz, vive permanentemente acelerada, ni le faltan ganas de vivir, por lo que se inmuniza frente al estrés, la depresión y la falta de ganas de vivir.

Ojalá podamos convertir cada día vivido en una buena colección de momentos disfrutados y disfrutables, e irnos a la cama con la sensación de que ha sido un buen día porque CADA MOMENTO ES ORO.

            PREGUNTAS:

–         ¿Cómo creo que es mi ritmo de vida actual?

–         ¿Estoy disfrutando de lo que ya tengo, o estoy postergando mi disfrute a un logro futuro incierto?

–         ¿Valoro lo que ya tengo como razones para disfrutar? O ¿vivo en el anhelo permanente de lo que todavía no tengo?

–         Si esto es así, ¿puedo darme cuenta de lo que me estoy perdiendo? ¿puedo darme cuenta de la emocionalidad que vivir en el anhelo me provoca? ¿Puedo darme cuenta de qué es lo que disfrutan cada día las personas que siento felices?

–         ¿Disfrutan solo lo que logran, o disfrutan lo que tienen?

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Acerca del autor:

Me interesa la transformación personal, de equipos y culturas, el bienvivir, la felicidad y el desarrollo personal. Nací en España, soy psicólogo, coach profesional y escritor. Tengo 35 años de experiencia en el diseño e impartición de programas y talleres de liderazgo, desarrollo personal y directivo. Soy conferencista reconocido en diversos países de Latinoamérica. Cuento con diversas certificaciones y Masters en Coaching (Ontológico, Coaching Avanzado de Negocios, Coaching de Equipos, Coaching de Vida y Coaching Primordial), avalados por diferentes escuelas nacionales e internacionales; además de una Maestría en Ecología Emocional. Soy coach nivel PCC por la ICF. Trabajé como Senior Manager de Capacitación en PriceWaterhouseCoopers, y fui Responsable de Formación para España y Portugal en Fiat Ibérica y Nixdorf Computer. He sido profesor de Master en U. Complutense, U. Carlos III (España), U. Católica de Chile y el ITESM. Actualmente soy Profesor en diplomados de Coaching de la U. Anáhuac y la Maestría de Coaching en la U. de Londres, en México, así como la ICP de Buenos Aires y en el Instituto de Ecología Emocional para Latinoamérica. Fuí colaborador del programa Saldo a Favor, en OPUS Radio en 2015. Creé las Tertulias Café De-Mentes, sobre temas relacionales. Soy autor del libro Maestros o Aprendices, diciembre de 2011, y de Creatividad para vivir, diciembre de 2012, publicados por LID Editorial de México.

2 Comments

  1. mirian_vieira 2017-01-13 en 12:37 pm

    Tenemos millones de actividades que desarrollar en el día a día y muy pocas veces nos detemos a pensar o reflexionar sobre la forma cómo lo hacemos. En ocasiones, nos sorprendemos de estar en un sitio y no recordamos cómo llegamos allí porque todo lo hacemos de forma automática. Se nos pasan los días uno tras otro y no concientizamos que estamos pasando por la vida pero no la estamos viviendo realmente. Excelente reflexión. Gracias por compartirla con nosotros!

  2. rafael_calbet_carrillo 2017-01-25 en 7:35 pm

    Hola Miriam, gracias por tu comentario. Efectivamente vamos con mucha prisa por la vida y eso nos impide Darnos Cuenta de mucha belleza que hay a nuestro alrededor, nos impide gozar y disfrutar incluso lo que logramos, porque rápidamente surge otro objetivo que nos saca de ese momento de disfrute. Pero la buena noticia es que depende de nosotros Hacernos Cargo de nuestra vida y decidir como queremos vivirla. Con su infinita sabiduría decía Confucio: “Todos tenemos dos vidas, y la segunda empieza cuando nos damos cuenta de que solo tenemos una”. Un cordial saludo

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