¿Eres de los que suelta las palabras sin filtrar o por el contrario, te atragantes con ellas y no logras decir realmente lo que piensas? Si la última situación es tu caso, el tip del día de hoy es para ti. NO te atragantes con las PALABRAS. ¡HABLA!

 

En un pasado (distante) tenía el hábito de guardarme todas mis opiniones y me atragantaba muchas veces con ellas, pues las dejaba pasar. Con el tiempo y la experiencia que he venido adquiriendo como terapéuta, aprendí que existen muchas formas de hablar y comunicar mis opiniones, el guardarmelas, no fue con toda seguridad la mejor opción.

 

Atendí a una mujer, cuando todavía vivía en Brasil (Curitiba), con 55 kilos de sobrepeso y después de la sexta sesión descubrimos que ella era tan depresiva en su vida porque aprendió a callar y “tragar” todas sus opiniones, rabia, decepciones… poco a poco se fue enfermando y llegó el momento en el que no sólo se tragaba sus palabras, sino también comida, dulces, galletas, refrescos y fue así que aumentó esos 55 kilos extras. Llegué a esa conclusión, principalmente, porque después de que comenzamos a solucionar su comportamiento y emociones, comenzó a perder peso, hasta que eliminó 48 kilos y decidió que había llegado a su peso ideal.

 

A veces reflexiono sobre cuántas serán las personas que en algún momento de sus vidas respiraron profundo y no fueron capaces de pronunciar un NO bien grande como respuesta a algo que no querían o un SÍ todavía mayor. Sabemos que él quería salir, pero no sabemos la razón por la cual no fuimos capaces de pronunciarlo… sólo retrocedemos y no hablamos sobre el asunto y después con el tiempo, comenzamos a pensar y lo peor, comenzamos a culparnos, por las consecuencias.

 

No estoy a favor de las personas que hablan alto, gritan, usan palabras fuertes, humillan. ¡Nada de Eso! Siempre defendí la idea de (saber hablar) y creo fielmente, que para poder tener un buen diálogo, tenemos que mejorar el “argumento” y no, subir el tono de voz. ¿Entiendes? Podemos usar las palabras adecuadas para lograr una mejor comunicación, siempre que no nos atragantemos con ellas. Creo realmente que, aquellos que se tragan las palabras, están ingiriendo píldoras invisibles comparables a una pequeña dosis de veneno.

 

En una oportunidad, escuché a una esposa reclamando que lo que más le molestaba del mes, era llegar del supermercado con el marido y que éste no la ayudara a guardar las compras en los armarios. El marido por su parte, al escuchar esto se sorprendió, pues en su cabeza, el hecho de ir a las compras, llevar el carrito por todo el supermercado y guardar las compras del mes en el carro era su tarea, mientras que la de (ella) debía ser guardar y organizar todo en los armarios de la casa.

 

Después de una larga conversación ajustamos ese y otros malentendidos y como ella siempre se calló, él nunca entendió (y mira qué interesante), él siempre pensó que ella se molestaba porque no había podido comprar todo lo que quería y durante algunos meses, hasta hizo horas extras de dinero para que ella pudiera satisfacer todos sus deseos y que no le faltara nada, creyendo que a ella no le importaba la parte de la organización de las compras. Confieso, que a la mitad de la sesión nos reímos, e incluso llegué a salir del consultorio por unos minutos para dejarlos solos y también para poder beber un poco de café.

 

La Comunicación es realmente ¡TODO en esta vida! Ya escuché muchos no, muchos sí y algunos tal vez… Y te garantizo, que muchas veces fui (YO) quien buscó a la persona, tiré de la conversación para que ella pudiera sentirse cómoda al hablar. Si no hubiese hecho esto, no se hubiese pronunciado una sóla palabra. Algunas personas sienten miedo de la posibilidad de podernos lastimar, miedo a ofender y terminan por tragarse las palabras. Debemos aquí crear consciencia, no sólo de que NO debemos tragarnos las palabras y en consecuencia enfermarnos, sino buscar generar la conversación, dar el primer paso para que la persona se sienta cómoda y animada a hablar también.

 

Yo he adoptado una frase en mi vida: “¡Prefiero escuchar la verdad Siempre! Deja que yo decida si me va a doler o no”. Créeme que después de que adopté esta postura en mi vida, me siento mucho mejor, ¡no tienes ni idea de cuánto! ¡Ufff! Claro que junto con esta postura, también viene la consecuencia. No voy a mentir, a veces duele, otras veces no, pero es mejor así, porque cuando escuchamos la verdad, cuando “permitimos que la verdad se manifieste y se haga presente, Ahhh esto marca una diferencia brutal, ya que dejamos de contar “historias” y la vida se vuelve más transparente.

 

¡Habla lo que piensas! Habla lo que piensas con tu mamá, papá, aquella tía que un día te hirió y que hasta el día de hoy, todavía te duele. Realmente ¿Vale la pena silenciarse? ¿Será que vale la pena? A veces, incluso si han transcurrido años, vale la pena hablar y dejar brotar las palabras, porque son ellas que de alguna forma transforman las situaciones, silencian los malos entendidos y aclaran aquella agua que antes se encontraba turbia.

 

Habla más, exprésate más y más, más, más, más… ¡Libérate! Y si estás realmente dispuesto a hablar, muéstramelo… ¡Habla conmigo! Escribe en los comentarios cualquier cosa sobre lo que representa para ti ¡estar juntos todos los días aquí! Confieso que amo escribir para ustedes y lo hago con mucho cariño. Realmente es así. Habla conmigoooo! Porque puedes tener la seguridad que responderé a todos los comentarios que quieras hacer.

 

¡Hasta pronto!

 

 

Soy Eric Pereira, Coach, Hipnoterapeuta. Escritor del libro “100 Dicas Terapéuticas para Transformar” y Fundador do IPE – Instituto Ponto de Equilíbrio (Funchal y Lisboa)

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