Vivimos en un mundo tan agitado que a veces nos perdemos y se nos olvida algo tan sencillo y básico para estar bien con nosotros mismos y los que nos rodean: la felicidad. Queremos que seas más feliz así que, ¡te compartimos estos consejos para que lo seas!

 

Comienza por ti, acéptate

Antes de buscar la felicidad en el exterior, debes comenzar por hacer un proceso interior para encontrar la felicidad tu mismo. Para esto, comienza aceptándote cómo eres, queriéndote con tus defectos y tus atributos. Así, no importa lo que suceda a tu alrededor, sentirás la satisfacción de saber que pase lo que pase eres una persona valiosa, capaz, inteligente y hermosa por dentro y por fuera. Recuerda que primero tienes que estar bien contigo mismo para poder encontrar una felicidad plena y estar en armonía con tu entorno y las personas que te rodean.  

Aprende a dejar ir

Soltar, perdonar y dejar ir las molestias, el odio y el resentimiento te hará ser más feliz. Está bien molestarse, tenemos derecho a esa emoción, pero lo que no debemos es arraigar esos sentimientos negativos dentro de nosotros. Cuando estés molesto (luego de darte un momento para permitirte esa sensación) intenta respirar profundo, sonreír y soltar todo eso que tienes dentro. Dejar a un lado todo lo que nos perturba, aceptarlo si no podemos hacer nada para cambiarlo y seguir nos ayudará a ser más feliz. 

Sé positivo

Como mencionamos anteriormente, la felicidad es una actitud que cada persona decide tomar; es una elección y para alcanzarla sólo debemos disponernos. Y de la mano de la felicidad está el positivismo, otra actitud que, si tomamos, viviremos con mayor plenitud. De esta manera, intenta ver siempre el lado positivo de las cosas, porque siempre hay uno. Por más difícil que sea la situación que enfrentes, piensa que hay un aprendizaje detrás de la misma y que si enfrentas ese reto de manera positiva, podrás lograr siempre un crecimiento.

No pienses solo en la meta, disfruta del trayecto

Estudiamos para sacar una nota o trabajamos solo para recibir un cheque a final de mes, y así se nos pasa la vida sin disfrutar ni ser felices con lo que hacemos. Debemos dejar de pensar únicamente en el resultado y empezar a actuar porque nos hace feliz el proceso. Busca trabajar porque te gusta lo que haces y no porque te pagan; estudiar para formarte y crecer como persona, no para sacar una calificación. No esperes hasta el final de tu vida para empezar a hacer lo que amas y ser feliz.

No busques la aprobación ajena

Otra mortificación innecesaria que evita que seamos felices es estar buscando constantemente que las personas que nos rodean acepten lo que hacemos. Al momento en que dejamos a un lado las opiniones ajenas sobre nuestras elecciones, nos sentimos realizados porque empezamos a ser y a hacer lo que realmente nos apasiona y nos hace sentir llenos y realizados en la vida. Eso sí, esto no quiere decir que vamos a ignorar los consejos y críticas constructivas de familiares y amigos cercanos, porque estos comentarios buscan, la mayoría del tiempo, guiarnos.

Siéntete merecedor de la felicidad

Aunque sea difícil de creer, a veces no logramos ser personas plenas y felices porque no nos permitimos serlo, al considerar que no merecemos gozar de esta emoción. Así, cuando llega algo que nos causa alegría, inmediatamente pensamos que llegará alguna calamidad que arruinará este estado y queramos o no podemos terminar atrayendo con esta energía negativa alguna desgracia. Vive el ahora y no pienses que la mala suerte arruinará tu alegría, disfruta de los buenos momentos y convéncete de que te los mereces, porque eres digno de eso y más.

Mantente en movimiento

Si bien cuando nos lo disponemos, logramos ser más felices, hay veces que hay factores externos que se presentan como obstáculos para nuestra tranquilidad y nuestra paz, por lo que debemos tomar medidas que nos ayuden a mantenernos centrados en nuestra actitud de plenitud. Una de las actividades que te pueden ayudar a mantener esa actitud positiva que nos hace falta para poder lidiar con cualquier situación, es hacer ejercicio. Pero no necesariamente esto quiere decir que te vayas a un gimnasio, dale la vuelta y busca mantenerte activo, pero relajándote y divirtiéndote al mismo tiempo. Baila, haz yoga, sal con tu perro a pasear… Lo que se te ocurra que te mantenga activo físicamente y te ayude a liberar tu mente y el estrés extra que puedas tener.

Sonríe

Finalmente, y aunque suene un poco obvio, empieza a sonreír ¡y verás cómo serás más feliz! Sonreír nos hace elevar nuestra autoestima y tranquilizarnos y serenarnos ante situaciones difíciles. Intenta encontrar siempre el lado del humor a tu vida, diviértete y celebra cada día que estás vivo. Y si quieres saber sobre más beneficios de reír, ¡haz clic aquí