¿Cómo pedir perdón?

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¿Cómo pedir perdón?

Por | 2017-03-01T13:39:08+00:00 marzo 1, 2017|Desarrollo Personal|Sin comentarios

Los niños piden perdón casi exclusivamente para evitar el castigo. Por eso, y no es casualidad, la fórmula lingüística que suelen utilizar es:

 

         – ¿Me perdonas?

 

Es decir, colocan la acción y la responsabilidad en el otro. Es algo muy distinto de “Hacerse Cargo” del daño producido y de sus consecuencias. La fórmula responsable por ello es:

 

          – Te pido perdón.

 

Aún recuerdo aquella vez, hace ya unos cuantos años, en que castigué a mi hijo adolescente, y al cabo de un rato salió de su habitación aparentemente muy arrepentido y me dijo:

          – Papá, ¿me perdonas?

          – Por supuesto que te perdono, -le dije- el castigo lo tienes que cumplir, pero yo por supuesto que te perdono.

 

Su respuesta aún me hace reír:

 

        – ¡Pues vaya porquería de perdón! – Y se fue a encerrar a su habitación a cumplir el castigo.

 

Lo que está en nuestra mano es pedir perdón, no ser perdonados. Eso está en la esfera del otro; y a ello, a perdonar, ya dedicamos nuestra cápsula en un capítulo anterior.

 

Siempre he dicho… no podemos ser responsables de lo que es decisión de otros, pero sí que somos 100% responsables de lo que está en nuestra mano hacer. Por eso tenemos que poder aceptar las consecuencias.

 

Pero dado que somos seres imperfectos y que inevitablemente algunas veces hacemos daño a otros, hacerse cargo de pedir perdón ayuda mucho a estimular la capacidad del otro de perdonar.

 

Es muy diferente pedir perdón de otra forma que se confunde con demasiada frecuencia:

 

         – Te ofrezco una disculpa.

 

Observemos que la disculpa se ofrece, y el perdón se pide.

 

Ofrecemos una disculpa cuando algún evento inevitable en nuestra vida ha producido un daño a un tercero (por ejemplo, no salió mi avión, y no pude llegar a la reunión), pero no hay en ese hecho un error nuestro por el que debamos pedir perdón.

 

Por eso no sirve de nada ofrecer una disculpa cuando la responsabilidad es nuestra. El ejemplo más usual es el impuntual. Llegar todos los días tarde y ofrecer una disculpa es un insulto a la inteligencia y la paciencia del otro. Es una forma de darse permiso sin hacerse cargo, y así el hecho se repite de forma sistemática.

 

Ser adulto, ser maduro, no es ser perfectos, ni mucho menos, pero sí responsables. Hacernos cargo de lo que nos corresponde hacer en cada momento.

 

He hablado de la Confianza en otras ocasiones, y recuerdo que la defino como:

 

         – La capacidad de hacerse cargo,

          de lo que ocurra,

          cuando ocurra,

          si es que ocurre…

 

 

Así podemos viajar tranquilos por la vida. No porque eso signifique que vamos a hacer siempre lo correcto, sino porque sé que tengo instrumentos para hacerme cargo de mis errores, y el más fundamental es saber pedir perdón, con humildad.

 

¿Qué nos impide o nos dificulta pedir perdón?

 

El Ego, que nos genera diversas creencias y explicaciones:

 

  • Voy a ser menos que el otro
  • Tengo mi orgullo

  • Él empezó antes

  • Voy a perder autoridad, prestigio

  • Reconocer un error me hace débil

     

Si nos fijamos, todas estas frases se centran en uno mismo.

 

Estaremos centrándonos en el otro cuando actuamos desde la responsabilidad y la conciencia, cuando observamos el daño que hemos generado. En este caso, nuestro recurso más sabio y más útil para repararlo es pedir perdón.

 

Y podemos observar que pedir perdón desde el corazón, lejos de debilitarnos, nos engrandece a los ojos del otro.

 

Cuando el orgullo no es nuestro asesor interno, no tenemos ninguna dificultad para pedir perdón y reparar, no solo el daño producido, sino también el vínculo establecido.

 

Por eso digo con tanta frecuencia:

 

  • Observemos a qué voz interior decidimos hacer caso a la hora de decidir cómo actuar.

  • Elijamos bien nuestros asesores internos, porque ellos nos van a dictar nuestras palabras.

 

Preguntas:

 

  • ¿Me cuesta pedir perdón?

     

  • ¿En qué me ayuda no pedirlo, cuando corresponde?

     

  • ¿Cuáles son las creencias que me dificultan pedir perdón?

     

  • ¿Tiendo a ofrecer disculpas en lugar de perdón?

     

  • ¿Qué estoy dispuesto a cambiar y con quién?

 

Acerca del autor:

Me interesa la transformación personal, de equipos y culturas, el bienvivir, la felicidad y el desarrollo personal. Nací en España, soy psicólogo, coach profesional y escritor. Tengo 35 años de experiencia en el diseño e impartición de programas y talleres de liderazgo, desarrollo personal y directivo. Soy conferencista reconocido en diversos países de Latinoamérica. Cuento con diversas certificaciones y Masters en Coaching (Ontológico, Coaching Avanzado de Negocios, Coaching de Equipos, Coaching de Vida y Coaching Primordial), avalados por diferentes escuelas nacionales e internacionales; además de una Maestría en Ecología Emocional. Soy coach nivel PCC por la ICF. Trabajé como Senior Manager de Capacitación en PriceWaterhouseCoopers, y fui Responsable de Formación para España y Portugal en Fiat Ibérica y Nixdorf Computer. He sido profesor de Master en U. Complutense, U. Carlos III (España), U. Católica de Chile y el ITESM. Actualmente soy Profesor en diplomados de Coaching de la U. Anáhuac y la Maestría de Coaching en la U. de Londres, en México, así como la ICP de Buenos Aires y en el Instituto de Ecología Emocional para Latinoamérica. Fuí colaborador del programa Saldo a Favor, en OPUS Radio en 2015. Creé las Tertulias Café De-Mentes, sobre temas relacionales. Soy autor del libro Maestros o Aprendices, diciembre de 2011, y de Creatividad para vivir, diciembre de 2012, publicados por LID Editorial de México.

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