Por desgracia o no, nuestra vida no transcurre en un mar de calma y podemos vernos sometidos a situaciones de estrés constantes ¿Te cuesta trabajar bajo presión? Te contamos 11 consejos que te ayudarán a tener un buen desempeño.

 

Aunque seamos las personas más tranquilas del mundo, inevitablemente nos veremos envueltos en situaciones que nos generarán estrés y que deberemos resolver en tiempos límites, situaciones éstas que pondrán a prueba nuestra capacidad de responder de forma efectiva ante momentos críticos.

Si eres de los que no se le da muy bien eso de trabajar bajo presión, ¡No te preocupes! es una habilidad que puedes aprender.

La competencia de trabajar bajo presión

El estrés puede ser un factor común en la mayoría de las profesiones, porque siempre habrá un momento en el que te sentirás presionado para alcanzar objetivos y ofrecer buenos resultados.

La mejor forma de hacerle frente a estos contextos laborales es aprender a lidiar con ellos y mantenerte sereno en este tipo de situaciones.

Trabajar bajo presión significa que debes ser eficaz cuando enfrentas situaciones que no están a tu favor, tales como: el exceso de trabajo, el tener que ejecutar una determinada tarea de manera rápida y en un tiempo específico.

Lo cierto es que la presión puede influenciar de forma decisiva tu desempeño y será tu capacidad de administrarla la que determinará si tendrás éxito o no en tu misión.

Cómo afrontar situaciones adversas y ser efectivo sin perder la calma, se puede trabajar en caso de que no seas muy bueno en ello.

Te lo contamos a continuación…

11 consejos que te ayudarán a ser más efectivo cuando te encuentras bajo presión

En los momentos actuales, el mercado laboral es muy competitivo, por lo que puedes verte forzado a trabajar en situaciones adversas para demostrar que te adecúas a las exigencias estándares de las empresas, que son:

  • Aumentar la calidad con la menor cantidad de personal posible.
  • Que sus trabajadores sean multifuncionales.

Por lo tanto, Para volverte una persona capaz de trabajar bajo presión y ofrecer resultados positivos debes poner en práctica los siguientes consejos:

1.- Evita perder la calma.

Saber mantener la calma, es una habilidad que debes dominar. Si el pánico te envuelve, te sentirás paralizado sin saber qué hacer exactamente.

Debes entender ese momento de presión como una oportunidad para poner a prueba tus capacidades, tus límites y conocer tu potencial.

Procura practicar la respiración consciente y como estos momentos de presión siempre van a existir, realiza alguna acción que te produzca placer al finalizar tu día, tales como: yoga, meditación, ir al gimnasio o a caminar. Hacer este tipo de actividades pueden convertirse en la clave para tu éxito.

2.- Aprende a distinguir las cosas importantes de las urgentes y a ser organizado con tu tiempo.

La organización es fundamental, para salir airoso de un momento de presión, así que, si perteneces a esa porción de trabajadores que deben cumplir con múltiples tareas en su jornada de trabajo diaria, debes saber determinar cuáles son las que requieren de mayor prioridad, así como los respectivos plazos de cumplimiento, para que nada salga mal.

No permitas que se te acumule el trabajo para el día siguiente. Determina los plazos y tareas más importantes. Fragmentar el problema te ayudará a visualizarlo como algo menos asustador y, por lo tanto, más viable.

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3.- A pesar de que busques resultados rápidos, no descuides la calidad.

Sabemos que muchas veces por la premura de resolver una situación podemos vernos tentados a bajar un poco la calidad, pero ¿de qué vale un resultado rápido que a la final no es viable?

Cuando quieres encontrar una respuesta rápida a tu problema, puede que te saltes algunas etapas que a la larga serán esenciales para obtener un buen resultado. Saltarte estas etapas pueden conducirte a cometer errores que tal vez te salgan caro, pues perjudicarán los resultados que deseas alcanzar.

Encuentra un punto de equilibrio, estudia cada una de las etapas que debes cubrir en una determinada tarea, de forma a que logres entender el tiempo que necesitas para concretizarla.

No busques la perfección, pero tampoco entregues un trabajo mediocre.

4.- Aprende a controlar tus emociones.

Sabemos que trabajar bajo presión puede afectarte a nivel profesional, pero también puede hacerlo a nivel emocional. Por lo tanto, ante situaciones estresantes en tu ámbito laboral, debes tener la capacidad de evitar las reacciones negativas que puedan llegar a surgir. Al final de cuentas, nuestras reacciones son el producto de nuestras emociones.

Así que, si eres de esas personas que el estrés las pone de mal humor, irritable o tus respuestas emocionales no son las mejores, debes aprender a poner en práctica la resiliencia, de manera a reducir las posibilidades de que puedas perder el control.

5.- Mantente positivo.

Mantenerse positivo en una situación límite, puede ser desafiante, pero si lo logras, verás que estarás más consciente del problema y podrás dar lo mejor de ti.

Debes saber y entender que tanto con presión o sin ella, serás capaz de ofrecer buenos resultados.

6.- No te involucres en tareas que no te competen y ofrece tu ayuda únicamente si es necesario.

El saber trabajar en equipo está muy bien ponderado por las empresas, mucho más que el trabajo individual, porque arroja mejores resultados y además, potencia las competencias de cada una de las personas que se encuentran involucradas.

Sin embargo, involucrarte en tareas que no te competen, te restará un monto de energía, que podrá incidir de forma negativa en tus resultados.

No te distraigas con problemas ajenos que no requieran de una solución urgente. Ayuda solo cuando sea necesario hacerlo.

7.- Sé transparente con tus limitaciones.

Existirán momentos en los que sentirás que las situaciones de estrés te ganan y podrás incluso encontrarte al borde de una crisis de agotamiento. En tal sentido, y en pro del desarrollo de un buen ambiente de trabajo, debes ser capaz de parar, comunicárselo a tu superior (si es que lo tienes) y tomarte un tiempo para descansar.

8.- No temas pedir ayuda para desarrollar determinadas tareas.

Siempre dos cabezas han pensado mucho mejor que una, así que si sientes que un compañero de trabajo puede ayudarte en una situación en la cual te encuentras estancado porque es más creativo, no temas en buscar su ayuda.

Una pequeña mano puede permitirte conseguir un resultado más rápido y de mayor calidad.

9.- Mejora lo que haya que mejorar.

Una vez que tus tareas hayan sido completadas, intenta comprender si existe alguna posibilidad de mejorarlas o de corregir errores.

Si es necesario, consúltalo con otros profesionales de tu área, ellos pueden ayudarte a perfeccionar el resultado que has obtenido.

No todo tiene que quedar sobre tus hombros.

10.- Visualiza el éxito.

Para finalizar una tarea se requiere de organización, disciplina y eficiencia, pero todo esto no sería posible si no crees que serás capaz de lograrlo.

11.- Tómate una pequeña pausa.

Todos necesitamos dedicar un momento del día para hacer una breve pausa que nos permita recargar energía y hacer balances.

Al optar por hacer una pausa de 15 a 30 minutos, verás que sentirás más ganas de volver al trabajo y tus ideas tal vez se encuentren más claras.

La gestión de la presión es una competencia más que tienes que adquirir, así que administrando bien tu tiempo, encontrarás algunos huecos de tranquilidad, que evitarán que la situación te desborde.

Fuente:

Universia

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