¿Te preguntas por qué estás en este mundo? ¿Todavía no has descifrado tu misión? Conoce la importancia de construir una vida con propósito.

 

Una de las cosas que envuelve la esencia humana, es que todos vinimos a este mundo con un propósito, una misión de vida, una meta por cumplir.

No todos logran vivir de acuerdo con estos, incluso existen aquellos que tienen una existencia vacía en la que simplemente viven el momento, sin ningún objetivo aparente y abandonan este mundo con total desconocimiento de sí mismos.

Esas personas desconocen su verdadero potencial, saben que están aquí por algo, pero no han descubierto el para qué. No conocen con certeza lo que esta vida pretende de ellas, así como también, ignoran lo que ellas realmente quieren vivir.

Si te encuentras en esta situación… ¿Preguntándote por qué estás aquí? ¿Cuál es tu misión de vida? Debes saber que para descubrirlo debes tomar el camino del autoconocimiento.

Será el sendero que te ofrecerá claridad, en ese mundo de oscuridad en el que te encuentras inmerso.

“Dónde hay sombras existe ignorancia y dónde hay claridad se gestan propósitos”.

El autoconocimiento

Cuando te preguntas ¿quién eres?, porque no lo tienes claro, generalmente se produce un malestar mezclado a la incertidumbre y a la sensación de que no tenemos un objetivo concreto o un propósito por el que vivir.

Cuando esto sucede, puede que estemos inmersos en una Crisis Existencial, porque conocerse a uno mismo nos permite ser realistas, tener los pies sobre la tierra y una visión clara de nuestras metas, ya que sabemos hacia dónde queremos dirigirnos y estamos conectados con nosotros mismos.

Por lo tanto, el autoconocimiento nos conduce a:

a) Saber gestionar nuestras emociones.

b) Mejorar nuestra salud mental.

c) Tener claridad sobre lo que queremos de la vida.

d) Saber en qué lugar de nuestra trayectoria vital nos encontramos.

e) Ser realistas.

f) Conocer los movimientos y las acciones que debemos poner en práctica para alcanzar lo que deseamos.

g) Vivir en bienestar.

Claro que esa claridad, no será la misma a lo largo de nuestra vida (no será igual a los 20 que a los 40 años). Es necesario experimentar mucho para alejarnos de las sombras que ocultan nuestro potencial y propósitos, de forma a poder capitalizar esas experiencias y actuar de acuerdo con lo aprendido.

Lo que diferencia a las personas con claros propósitos de vida, con las que se encuentran inmersas en la oscuridad, es su capacidad de aprovechar las experiencias vividas , especialmente las desagradables (resiliencia), ya que, al procesarlas adecuadamente, es lo que finalmente les otorga claridad y los más importante de todo, les ayuda a optimizar su tiempo y aprovechar al máximo cada minuto que la vida les regala.

Tener un propósito en la vida es indispensable

Tener propósitos para vivir es fundamental. Las personas que transitan su existencia sin un norte de referencia suelen ser individuos tristes, que por lo general se sienten incompletos.

Son personas que viven atrapadas en un sinfín de pautas que cumplir, trámites y obligaciones que no eligen realmente, sino que son impuestas por el simple hecho de vivir en una sociedad con otras personas.

Sin embargo, cada uno de nosotros cuenta con una energía creativa que nos permite alejarnos de esas pautas, así como tenemos la capacidad de transformar esa energía creativa en algo que nos dé significado y nos llene de vida y de esperanza.

El propósito que podamos tener puede estar relacionado con cuestiones personales o emocionales, tal vez con asuntos laborales. Lo cierto es que, contar con un propósito nos aleja de los traumas, nos ayuda a dejar a atrás los dolores o situaciones complejas, a seguir adelante.

El propósito de vida no tiene por qué ser siempre el mismo, o ser único. Éste podrá cambiar con el tiempo, ya que nuestros valores e intereses se van modificando a medida que vamos evolucionando.

construir un proposito de vida

Consejos para construir tu propósito de vida

Tu propósito de vida no es algo que encontrarás, sino que deberás construir. Por lo que, si te animas a seguir estos consejos, con toda seguridad lograrás descubrir aquello que te hará saltar de la cama cada día con una sonrisa en el rostro.

a) Aplica la metodología del descarte.

En un principio, no necesitas saber qué quieres, sino lo que NO quieres de la vida, es decir, identificar lo que no te gusta.

Lamentablemente, una de las razones por las cuales no encontramos nuestro propósito de vida es porque vivimos inmersos en una sociedad que se empeña en resaltar las cosas que hacemos mal y no nuestros talentos.

Es cierto que tenemos debilidades, pero también contamos con fortalezas, que bien trabajadas y aprovechadas, podrían conducirnos a aquello que realmente deseamos.

b) Dejar de buscar complacer a todo el mundo

Así que, antes de lanzarte a la aventura de encontrar tu propósito en la vida, lo segundo que debes hacer es dejar de intentar complacer a todo el mundo y enfocarte en aquellas áreas que realmente despiertan tu interés, pues éstas se constituyen en terreno fértil en el que se puede construir un propósito.

8 Pasos para construir tu propósito de vida

1.- No te compares con los demás.

Es lo que muchos solemos hacer, compararnos con aquellos que, supuestamente, han alcanzado lo que nosotros no. Pero cada uno vive una realidad diferente, una cosa es lo que dicen y muestran, y otra muy distinta es lo que viven. Y tal vez, si te llegases a enterar de lo que viven, tus intereses cambiarían radicalmente.

Cuando entiendas que cada quien libra su propia batalla y cada día se presenta como una nueva oportunidad, tendrás la visión de buscar con calma, y la sabiduría de elegir tu propósito sin más influencia que la de tu conciencia y tu corazón.

2.- Considera lo que estás haciendo ahora como un medio y no como un fin.

Recuerda que una de las formas de encontrar tu propósito de vida es identificar las cosas que no te gustan, así como también, cuáles son tus fortalezas.

Tener definidos ambos aspectos, tomando como base lo que estás haciendo hoy, te pondrá en una situación de ventaja, ya que sabrás en cuáles campos enfocarte y cuáles definitivamente deberás dejar de lado.

3.- Haz consciente lo que ciertas actividades te hacen sentir.

Escribe las actividades que te gusta realizar, así como lo que te hacen sentir y lo que no. De esta forma, harás consciente aquello que te da pereza hacer, detestas o en lo cual no te sientes preparado.

Cuando interiorices lo que no te gusta, habrás eliminado una gran cantidad de opciones, con lo que te acercarás cada vez más a tu objetivo de descubrir tu propósito de vida.

4.- Define en qué eres bueno.

Al identificar tus fortalezas y habilidades, podrás definir aspectos importantes de tu vida, tales como: buscar un trabajo nuevo que vaya de acuerdo con tus competencias, emprender un negocio que te permita seguir tu pasión, ganar dinero haciendo algo que te gusta.

5.- Haz cosas diferentes…. Sigue tu curiosidad.                   

Los grandes cambios solo podrás encontrarlos fuera de tu zona de confort. Anímate a explorar cosas nuevas, que te llamen la atención, que despierten tu curiosidad.

La gran mayoría de las personas viven insatisfechos con su vida, pero no se animan a buscar el cambio que les permita ser más felices.

6.- Trata las preocupaciones financieras como algo secundario.

No es que no sean importantes, porque sí lo son. Es fundamental saber manejar el dinero, descubrir nuevas formas de ganarlo, tener la habilidad de ahorrar y de administrar tus ingresos.

Ahora bien, si te limitas solo a la cantidad de dinero que puedes ganar, es poco probable que encuentres algo que te apasione.

Trabaja primero en tus finanzas personales, para que así puedas tener la libertad de explorar otros intereses y gustos que quieras desarrollar, así como aprender a ganar dinero de forma rápida con ellos.

7.- Aprende a anteponer lo importante de lo urgente.

Existen varias formas de alcanzar la felicidad: por el placer, por la pasión o por el propósito.

El placer lo despiertan cosas materiales y la felicidad que genera suele durar un corto período de tiempo.

La pasión, exige un mayor compromiso, ésta nos hace envolvernos en las cosas de tal forma, que pareciera que el tiempo vuela y lo demás se esfuma a nuestro alrededor, pues pasan a un segundo plano.

El propósito, por su parte, es la felicidad que debemos salir a buscar diariamente, lo que le da sentido a nuestra existencia, y lo encontramos cuando formamos parte de algo que es más grande que nosotros mismos.

Haremos de todo para alcanzarlo, incluso sacrificar cosas que nos gustan. Tendremos que tomar decisiones y renunciar a ciertas situaciones para poder llegar hasta él.

Las personas que no han construido su propósito de vida, transitan por ella tapando huecos, calmando emergencias y dejando de lado lo verdaderamente importante, que es sentirnos plenos, crecer, desarrollarnos, transformarnos, gracias a aquello que nos hemos comprometido a alcanzar.

8.- El propósito es el resultado de tu disciplina.

El propósito no es algo que se encuentra de un día para otro o de una semana a la otra, Se lleva su tiempo.

Para alcanzarlo debes haber pasado por una serie de situaciones en las que tuviste que tomar decisiones, descubrir tus habilidades, reforzarlas, especializarte. Buscaste nuevas actividades, creaste una red de personas a tu alrededor que pudieran colaborar contigo, practicaste hasta lograr la perfección. Rechazaste los caminos fáciles, cometiste errores y debiste solventarlos.

El propósito de vida se descubre teniendo una visión a largo plazo, ya que los grandes logros requieren de dedicación, tiempo y mucho esfuerzo.

¿Y tú? ¿Vives de acuerdo con tu propósito de vida?

Fuente:

Emprendiendo Historias 

Emprendices