Este fin de semana mi hijo estuvo de paseo en la Piedra del Peñol y tomó una fotografía panorámica desde la cima de la piedra. Esto me dio la oportunidad de VER todo el paisaje que rodea la piedra en una sola fotografía.

 

Con una fotografía normal hubiera requerido 6 o 7 imágenes diferentes para captar el paisaje completo en la Piedra del Peñol.

Nuestras emociones son como las fotografías, no voy a calificarlas como malas o buenas porque aunque algunas de ellas como la rabia, la tristeza y el miedo puedan ser desagradables, todas nos están reflejando nuestras propias interpretaciones, todas son buenas en el sentido en que nos ayudan a entender lo que está sucediendo con nosotros y en nuestro entorno para que podamos tomar acción, nos sirven para manejar la situación presente.

Lo que si las diferencia es que algunas son más poderosas. La serenidad, la paz, el amor, la fe, la confianza y el perdón son como fotografías panorámicas y nos permiten ver el paisaje completo y tener una idea clara de lo que está sucediendo, y desde  allí tomar decisiones asertivas que crean más vida para todos,  mientras que la rabia, la tristeza y el miedo nos muestran una imagen estrecha y distorsionada y nos impulsan a reaccionar de forma inadecuada y a lastimarnos a nosotros mismos y a los demás.

Esta interpretación de las emociones que para algunos de nosotros es nueva puede darnos mayor luz y una nueva esperanza y voy a explicar el por qué.

Cuando consideramos que algo es malo, instintivamente tratamos de luchar contra eso, si considero por ejemplo que el miedo es malo tratare de deshacerme de él, y eso lo único que origina es darle mayor poder a ese miedo. El miedo gana poder y yo lo pierdo.

En cambio cuando comprendo que el miedo es bueno porque puedo aprender de él, aunque sea muy desagradable, y lo miro a la cara enfrentándolo, no desde la lucha sino desde el reconocimiento y la aceptación, puedo ver lo que me está mostrando, tomar el aprendizaje, dejarlo ir y remplazarlo por una emoción mucho más poderosa, LA FE.

Como pueden darse cuenta, la primera estrategia en donde veo la emoción como mala es de fuerza y me debilita, mientras que la segunda estrategia en donde reconozco y acepto, es de poder y me fortalece (valga la pena el juego de palabras).

Es importante aclarar que la aceptación no tiene nada que ver con la resignación o la conformidad. Son aparentemente muy similares pero la energía que contienen es muy distinta. En la resignación aún no he comprendido la enseñanza y en mi corazón queda la sensación de pérdida, cuando logro aceptar se percibe el aprendizaje y hay sensación de paz. 

  • Por último, les recuerdo que el manejo de emociones es una decisión y un proceso, en ocasiones tarda tiempo, pero si abrimos nuestro corazón y nos decidimos a ver nuestras emociones, especialmente las desagradables, como “los mensajeros del aprendizaje” que en realidad son, y las reconocemos y aceptamos para dejarlas ir y remplazarlas por unas más poderosas, crearemos para nosotros y para aquellos a nuestro alrededor una vida más sosegada y gozosa.

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