Me gustaría comenzar este tema citando al poeta persa Yalal ad-Din Muhammad Rumi quien vivió en el siglo 13 DC. “Es como si un rey te enviara a una tierra muy lejana con una tarea específica a realizar, tu puedes hacer otras 100 cosas, y el...

 

… mundo te dirá que están bien, pero si no haces aquello que viniste a hacer, al final, será como si no hubieras hecho NADA.”

¿Cuál es esa tarea? El descubrimiento y entrega de nuestro potencial, de nuestros talentos, nuestra misión. Yo soy una firme creyente de que cada uno de nosotros vino a servir y amar. Pero cada uno lo hace de manera diferente. Todos tenemos gustos y talentos. Cosas que nos encanta hacer, que haríamos gratis, que nos entretienen mucho y cuando estamos dedicados a ellas el tiempo pasa muy deprisa. Esas son las cosas a las que nos deberíamos dedicar. Incluso si en un principio no somos muy hábiles.

Suena idealista así que voy a darle un respaldo científico a lo que acabo de decir. El amor y la pasión tienen mucho más poder que el sentido de responsabilidad. Cuando yo hago algo que me apasiona hacer el combustible que me impulsa a hacerlo es el “Amor”, y este es ilimitado y todo poderoso; el amor se encarga de que saquemos fuerza de donde no tenemos para perseverar en nuestras metas; cuando todo lo demás parece fallar, el amor no falla.  El sentido de responsabilidad por otro lado se apoya en la fuerza de voluntad y esta es limitada. Yo suelo bromear diciendo “Nuestra fuerza de voluntad dura hasta la primera copa de vino”. No es fácil seguir adelante cuando lo que me motiva es mi sentido de responsabilidad pero no siento amor por lo que hago.

Y qué pasa si no puedo amar lo que hago? Si me canse de hacerlo? O me equivoque al escoger? O me toca porque tengo una familia que mantener? Quiero abrir una puerta de esperanza para aquellos que nos sentimos atrapados en una profesión o en un oficio que no nos satisface. La Vida quiere que seamos felices porque a eso vinimos. Nuestro trabajo debe darnos satisfacción y llenarnos de orgullo. Si nuestro corazón sueña con una ocupación diferente a la que tenemos actualmente, podemos CONFIAR en que hay manera de lograrlo y la Vida nos brinda su apoyo. Nuestra tarea consiste en tener claro lo que queremos hacer, sembrar la intención en nuestro corazón con fe y con agradecimiento; y comenzar a caminar hacia nuestros sueños primero en nuestra mente. Todo se crea primero en la mente. ¿Qué te gustaría hacer? En que te gustaría invertir tu tiempo? Como puedes Servir a la humanidad y ser feliz al mismo tiempo? Acaso sueñas con cultivar un jardín? Diseñar Joyas? Cantar ópera? Bailar flamenco? Conversar sobre moda? Organizar banquetes? Llevar contabilidades? Dar esperanza y luz en la vida de otros? Construir escuelas para niños de escasos recursos? Reforestar bosques? Re-modelar casas? No importa lo que sea, lo único importante es que a ti te produzca felicidad y más vida.

Y por otro lado, ¿qué sucede si lo que me gusta hacer no produce dinero? De que vivo? Eso puede enfocarse de dos maneras. La primera es la conciencia de que “Todo” lo que hagamos puede producir dinero. Es cuestión de creer que se puede y de enfocarlo correctamente. Lo segundo es que el dinero puede conseguirse por otros medios diferentes a nuestra profesión u ocupación diaria, hay muchas maneras de construir para nosotros fuentes de ingreso pasivos que nos sostengan financiera-mente mientras nos dedicamos a hacer lo que nos gusta hacer de corazón.

  • Como les suena? Hoy quería entregarles una primera aproximación a una forma amplia y poderosa de mirar nuestra ocupación u oficio. Dedicarnos a hacer aquello que en realidad nos gusta hacer y ser felices en nuestro oficio es lo que tiene el verdadero Poder, y podemos conseguir al mismo tiempo la manera de sustentarnos financiera-mente con ello o con algo diferente. Se puede hacer!!! y quiero invitarlos hoy a abrir sus mentes a la posibilidad, solo abrir sus mente a la posibilidad.