Capítulo 13 Abriendo y Cerrando CICLOS

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Capítulo 13 Abriendo y Cerrando CICLOS

Por | 2015-11-16T14:37:45+00:00 noviembre 16, 2015|Desarrollo Personal|2 Comentarios

No hay duda de que la vida no es un continuo ni un camino en línea recta que recorreremos desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.

 

La experiencia y la sabiduría que con la edad y vivencias hemos conseguido, nos han demostrado que la vida, nuestra vida, está formada por una serie de CICLOS, algunos que van iniciando, otros que se van traslapando y otros que definitivamente van terminando y cerrándose para siempre en nuestras vidas.

 

Lo interesante de hablar de CICLOS es que algunos de ellos darán inicio a nuevas e interesantes etapas en nuestras vidas y tenemos que aprender a identificarlos, a vivirlos, a disfrutarlos plenamente y a entender cuando han llegado a su término, para también despedirnos de ellos y hacer un cierre, cuando el momento llegue.

 

Hay CICLOS ligados a nuestra EDAD. Así por ejemplo podemos identificar nuestro desarrollo y crecimiento como seres humanos, como una serie de CICLOS o etapas que vivimos hasta llegar a nuestra edad adulta. Pasamos por el CICLO de la infancia, luego de la adolescencia, de la juventud, de la madurez y de la vejez.

Cada uno de estos CICLOS tiene un inicio y un fin. Malo cuando no identificamos el término de alguno y nos quedamos “atorados” en uno de ellos. Así, hay adultos que  piensan, actúan, se expresan e incluso se visten como adolescentes y simplemente no aceptan que esa etapa en su vida ya terminó y que su nuevo CICLO de vida implica asumir nuevas actitudes, roles, comportamientos, retos, responsabilidades, etc.

 

 

Hay CICLOS  que dan un vuelco total a nuestras vidas y las transforman para siempre. 

Por ejemplo cuando iniciamos el CICLO del AMOR para casarnos o vivir en pareja. Podemos pensar o desear que este CICLO dure para siempre, “hasta que la muerte nos separe”.  En este CICLO, decidimos formar una familia  y tiene enormes retos, los cuales incluyen el adaptarnos a nuestra pareja, acoplarnos, crecer juntos, comunicarnos, llegar a acuerdos, aprender a enfrentar juntos los diferentes etapas de vida y establecer con nuestra pareja una visión en común, para educar en conjunto a los hijos  y lograr envejecer juntos  compartiendo una vida en común basada en el amor.

 

Pero, ¿qué pasa si nuestros planes de vivir con nuestra pareja en el amor, el crecimiento, el desarrollo nada tienen que ver con la realidad una vez que iniciamos el CICLO?  o bien, ¿qué pasa si alguien en la pareja cambia, o si el amor se acaba o si las circunstancias del exterior impiden que el CICLO del MATRIMONIO o del AMOR duren para siempre?

 

Pues yo creo que por muy doloroso que sea, tenemos que ver con realismo nuestra propia circunstancia y aceptar que aunque hubiésemos quizás deseado que el CICLO durara para “siempre”, lo saludable para vivir en congruencia  con nosotras mismas, con nuestros valores, con nuestro concepto del amor, es  tener el valor para TERMINAR y CERRAR un CICLO. 

 

Otro CICLO muy retador e interesante en nuestras vidas es cuando nos convertimos en MAMÁS. 

Al iniciar esta etapa, entendemos  que daremos vida a otros seres humanos que dependerán en mayor o menor grado de nosotras para subsistir, para crecer, para desarrollarse, para convertirse en seres humanos de bien. 

Este CICLO que de alguna forma nos marcará “para siempre” implica que tenemos que desarrollar nuestra capacidad para identificar las ETAPAS dentro del CICLO en las que nuestros hijos dependerán más de nosotras y las ETAPAS en las que  dependerán menos y casi no nos necesitarán y que si no los soltamos y los empujamos para independizarse de nosotras, los convertiremos en seres humanos dependientes y limitados. 

 

Así, podemos seguir analizando una enorme diversidad de CICLOS que se presentan a lo largo de nuestras vidas.

Hay CICLOS dentro de la AMISTAD que desarrollamos con las personas que van formando parte de nuestras vidas. Así, hay amistades que duran para siempre y hay otras que vienen sólo a formar parte de nuestras vidas por un período determinado.

Hay CICLOS en el AMOR, hay CICLOS en el TRABAJO, hay CICLOS en el ESTUDIO…..

Hay además, CICLOS de ESTABILIDAD, otros de CRISIS, de LOGROS, de ALEGRÍAS, de TRISTEZAS, de CRECIMIENTO……

 

En fin, me parece que nuestra propia VIDA es un gran CICLO, con INICIO y con FIN y, dentro de ella, vivimos interesantes y retadores CICLOS que nos permiten crecer y convertirnos en quienes realmente somos. 

 

Lo interesante es estar CONSCIENTES de los CICLOS que vamos viviendo a lo largo de nuestras vidas y atentas a entender y a asumir los inicios y los cierres cuando éstos lleguen.

 

  • : México

Acerca del autor:

Soy una mujer alegre, independiente, feliz en mi propia piel. Hija, hermana, mamá, amiga. Licenciada en Administración de formación, conductora de radio, escritora, vendedora de ideas, coach, fotógrafa, chef..... Amante de la vida, de la naturaleza, de la buena lectura, de los viajes, de la belleza, de las rosas, de la buena comida, de las conversaciones profundas, de los atardeceres, de los jardines y por supuesto, de la buena compañía.

2 Comments

  1. cristina 2015-11-16 en 5:38 pm

    Gracias Caro por esta reflexión, como dices a veces los ciclos traen felicidad y otros tristeza y dolor, pero lo más importante es vivirlos, abrirlos y cerrarlos.

  2. amparo_cuervo 2015-11-18 en 6:37 am

    De acuerdo. Y al cierre, considero que es valioso evaluar el aprendizaje y ver que en ocasiones éste es más significativo incluso que el mismo ciclo.

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