Los duelos son una manera de procesar las pérdidas y funcionan muy bien, y si algunos tardan mucho es porque dejamos que el tiempo se encargue de sanarlos. A mí me gusta ayudarle al tiempo y acelerar el proceso y les propongo a ustedes hacer lo mismo

 

El mejor remedio para ello es reflexionar, mirar el asunto desde otros puntos de vista, buscar ayuda en otras personas y en otras formas de pensar y de ver las cosas, todos estos procesos permiten ampliar y fortalecer la percepción del momento.

Cuando logramos ver las situaciones duras, difíciles, retadoras y complejas de la vida desde una perspectiva más amorosa, más amplia, más compasiva, nuestra emoción hacia la situación cambia. Hay que tener en cuenta que lo que nos afecta no es nunca la situación en sí misma; las situaciones, las personas, los acontecimientos no tienen el poder de hacernos daño; lo que en realidad nos afecta es lo que percibimos, nuestra opinión, la forma en que interpretamos los acontecimientos. Lo que nos daña en realidad es nuestro propio juicio.

Pero de dónde viene esa interpretación y esos juicios? De nuestra historia y de nuestra experiencia pasada, pero también de una elección presente y consciente. La biología, nuestro temperamento, nuestro pasado, toda la información que guarda nuestro subconsciente es muy poderosa y no voy a desestimar su influencia sobre nuestra conducta presente, somos criaturas de costumbres. Pero la reflexión y la razón, características únicas de nuestra especie, son mucho más poderosas y pueden ayudarnos a romper duelos, traumas, comportamientos compulsivos, vicios, etc… si nos entrenamos para utilizarlas a nuestro favor.

Como usar la reflexión y la razón a nuestro favor? Dándole crédito y buscando otras alternativas, otras maneras y otras medidas. Abriendo nuestra mente y entendiendo que “Nuestro pasado no tiene por qué regir nuestro futuro. Las cosas NO tienen que seguir siendo así. Podemos cambiar, podemos mejorar, podemos dar mayor crédito a nuestra “potencialidad futura”, podemos perdonar nuestra historia y seguir adelante hacia un nuevo amanecer, estamos en constante desarrollo, el cambio es permanente e inevitable y de nosotros depende darle un norte y una dirección que valga la pena y convertir ese cambio en crecimiento.

Muchas veces usamos nuestra capacidad de raciocinio en contra nuestra al defender creencias debilitantes, nos llenamos de razones para seguir comportándonos de la misma manera, aunque sepamos que esta actuación ya no nos sirve y nos está causando dolor. Creemos que no estamos en capacidad de hacer algo simplemente porque no lo hemos hecho aún. Estamos acostumbrados a ese comportamiento y nos decimos a nosotros mismos “es que yo soy así”. Pero esto, mis queridos amigos, es “Perder la carrera antes de comenzar”.

Qué pasaría si cambiamos el miedo por la curiosidad? Seamos osados, puede ser maravilloso aventurarnos y hacer las cosas aun cuando no sepamos hacerlas bien hechas porque somos principiantes y nos da miedo fallar y sentir que nos equivocamos. Pero si al menos intentamos, recogemos evidencia de lo que funciona y lo que no funciona y esto nos conduce al aprendizaje. Recordemos que acumular conocimiento no es aprender, y no sirve de nada si no se acompaña con acción. 

  • Confiemos en la vida y comencemos a ver las situaciones retadoras como oportunidades de crecimiento, de avance, de fortalecimiento, veámoslas como las semillas para mejorar la vida nuestra y la de los demás, actuemos desde donde mejor podamos, observemos que muchos de los obstáculos que se nos presentan son llamadas de La Vida para que enderecemos el rumbo y volvamos al centro. Alcemos las velas y avancemos mar adentro hacia el mejor “Nosotros mismos” que podemos ser, con éxitos y fracasos y todo lo que se venga. 

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