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Miedo a equivocarnos - La Tentación a la certidumbre


Desapegarnos de la certidumbre, de la creencia en una única verdad, nos hará libres.


Miedo a equivocarnos - La Tentación a la certidumbre




Descripción extendida

La definición de la RAE nos dice que certidumbre es la firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor de errar. Y como sinónimos tenemos: seguridad, evidencia, convicción, conocimiento seguro y claro. 

¿Por qué en nuestra cultura estamos tan obsesionados con la certidumbre? Hoy intentaré transmitirles una postura que para mí ha sido reveladora y si logro mi cometido, esta reflexión nos dará elementos para necesitar menos a la certidumbre y como consecuencia, tener menos temor a equivocarnos.

Esta postura la propone el biólogo y filósofo chileno Humberto Maturana, quien desde la biología nos ha hecho pensar en quiénes somos.  Les recomiendo revisar la entrevista que le hizo Cristian Warnquen para la televisión chilena. Está en youtube y se llama La Belleza de Pensar.

De acuerdo con Maturana la certidumbre, esa solidez conceptual, es una trampa que nos lleva a creer que las cosas solo son de la manera como las vemos; es parte de nuestra situación cultural, nos lleva a la pérdida de la ecuanimidad interior y restringe nuestra libertad. Sería interesante preguntarnos frecuentemente con respecto a qué estamos emitiendo nuestros juicios, con base en cuáles creencias y ponerlas en tela de juicio.

Cuando creemos que sabemos, nos anclamos, nos apegamos a esa “verdad” y entonces negamos la reflexión y comenzamos a adaptar nuestro pensamiento a esas “certezas” que generalmente son impuestas desde afuera. Nuestro trabajo está en poder soltar la certidumbre y preguntarnos si las bases que tenemos son adecuadas. Si cuestionamos los fundamentos de lo que hacemos, reflexionamos y transformamos el hacer, nos podremos liberar.

Somos seres emocionales que usamos la razón para justificar o negar nuestras emociones y creamos teorías que justifican las relaciones de exclusión y dominación. Nacemos en la confianza, pero la perdemos y desde la desconfianza aparece la necesidad de control y certidumbre, entonces no reflexionamos (la efectividad exige que no reflexiones mucho) y el error se convierte en algo ilegítimo, viene la restricción y entonces generamos miedo a fallar y, por ende, buscamos la certidumbre, ese conocimiento “seguro y claro”.

Cuando decimos: “yo sé cómo eres”, no escuchamos más, no vemos otras posibilidades. Cuando decimos: “me conozco”, nos metemos en un casillero, esa es la cultura en que vivimos que cultiva la visión unilateral y la agresión basada en la desconfianza, pero si tenemos el valor de reflexionar sobre las cosas que hacemos, no dando nada por sentado, nos damos la oportunidad de que haya diversidad de opciones y por ende, una transformación en nuestro vivir.

Yo creo que a todos nos ha pasado por ejemplo, que hemos tomado partido por una idea,  y de pronto, al escuchar una postura diferente frente al mismo tema, nos damos cuenta de que en primera instancia, habíamos dejado de ver cosas importantes o habíamos tomado a la ligera opiniones o acciones que a la nueva luz vemos diferentes. Y muchas veces, por defender esas posturas, por ese temor a aceptar el error, sacrificamos posibilidades tanto para nosotros como para los demás.


Advertencias o recomendaciones

En conclusión, estamos ante la propuesta de un camino de reflexión sobre nuestras acciones, partiendo de la confianza, de la legitimización de nuestras emociones, de manera que la mente no se vea en la necesidad de inventar o adherirse a teorías fijas que nos encasillen y excluyan a los demás. Así le cerramos el paso a la desconfianza que nos lleva a la necesidad de control y al temor a equivocarnos. Démosle la bienvenida a nuestras vidas a la legitimidad del error y sintámonos libres. La certidumbre, como la verdad, son creaciones de nuestra mente, en busca de esa serenidad que cuanto más buscamos por este camino, más se aleja. Tal vez lo que necesitamos no es afianzarnos, sino aprender a navegar.






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