No importa cómo, no importa cuánto, todos podemos alumbrar, aunque sea un poco desde el lugar donde estamos. Tenemos mucho que aportar, cada uno de nosotros puede extender sus brazos y abrazar a un hermano, dar una palabra de aliento, una moneda...

 

… una taza de café y un pan, una oración, unos oídos dispuestos a escuchar. Cualquier cosa por pequeña que parezca puede hacer una gran diferencia en la vida de otro ser humano en un momento determinado.

Hoy nuestros hermanos ecuatorianos pasan un momento muy duro, una tragedia ambiental ha sacudido su territorio, sus vidas y sus corazones.  Quizás algunos de nosotros sintamos que no podemos hacer mucho, pensamos que, si no estamos allí de cuerpo presente removiendo tierra o en la patrulla de rescate, o donando una cantidad considerable de dinero, no es mucho lo que podamos hacer.

Yo invito a la reflexión y a pensar diferente, el mar en su inmensidad es un gran conglomerado de gotas de agua. El colosal desierto del Sahara está compuesto de muchísimos granos de arena. Cada uno de nosotros puede, en la medida de sus posibilidades, hacer algo. Nosotros somos un continente de hermanos, El Ecuador nos necesita a todos.

Ahí donde estemos ofrezcamos nuestras oraciones, nuestro trabajo, nuestras intenciones, dinero si podemos, lo que sea que ofrezcamos puede contribuir y juntos hacer la diferencia para nuestros hermanos ecuatorianos, y con ello, para nosotros mismos. Parafraseando a San Francisco de Asís en su oración de la paz“ Porque es dando como recibimos”

 

Renaciendo de las cenizas

Cuando algo TAN fuerte golpea nuestras vidas solemos tomar partido de dos maneras muy diferentes. En algunas ocasiones asumimos actitud de héroes y nos vamos con todo nuestro coraje y nuestra fuerza contra la tragedia. En otras ocasiones nos dejamos llevar del miedo o la tristeza y nos abandonamos sintiendo que no tenemos el poder de remediar nada.

Yo nunca he pasado por lo que mis hermanos ecuatorianos están pasando, pero si conozco mucho de dolor y de pérdida y de manejo de emociones y quiero con todo mi amor dar mi opinión para aquellos que la quieran acoger, reconociendo con humildad que nuestra opinión es importante, si y solo si nos la piden, y a mí nadie me la ha pedido.

En los momentos DUROS de la vida en donde TODO nuestro SER es puesto a prueba, es donde mejor podemos hacer uso de nuestras emociones para el bien y ayudarnos a nosotros mismos y a los demás, o dejar que ellas nos destruyan.

Una tragedia requiere que mostremos nuestra Naturaleza Divina en acción, lo mínimo es NO hacernos, ni hacer a los demás más daño. Podemos respirar y tratar de mantener la calma, observar esas energías que trae tanta emocionalidad y hacer lo mejor por canalizarlas hacia obras de ayuda, de soporte, de acción positiva. Pedir ayuda si nos sentimos demasiado vulnerables. Hacer procesos de duelo, descansar, perdonar. Debemos perdonar al planeta por esta tragedia tan lamentable y que ha causado tanto dolor.  

 

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    Sé que mi opinión puede sonar algo extraña, pero es que una mente caliente y confundida NO puede tomar buenas decisiones y en los momentos de dolor y tragedia es donde más necesitamos nuestro buen juicio si queremos servir de algo y ayudar para que las cosas mejoren.

  • : Argentina